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Benguet, Bontoc, Elías José Con y Tres, Filipinas, Gerona, León de Enol, Manila, Médicos de Cangas de Onís, Sanidad Militar
El pasado 4 de enero de 2026 se cumplió el centenario del fallecimiento de don Elías José Con y Tres, médico del Cuerpo Militar de Sanidad, publicista y político, natural de la aldea de Con (Cangas de Onís) donde nació el 25 de abril de 1855. Como homenaje y recuerdo, a lo largo del año iremos publicando algunos trabajos suyos de especial interés para nuestro concejo.
Reproducimos hoy una serie de artículos publicados por el periódico El Aldeano en el año 1914. En el primero de ellos se recoge otro publicado en el periódico ovetense El Carbayón en su número correspondiente al 20 de mayo de 1897: «Los asturianos en Filipinas», del que es autor el Dr. Augusto Anguita: una biografía de Elías José Con y Tres aparecida en la revista mensual de medicina, cirugía y farmacia que con el título de Crónica de Ciencias Médicas de Filipinas se publicaba en Manila. A esta semblanza se añaden otros muchos datos publicados en El Aldeano, editado en Corao, aunque es una biografía incompleta pues Con y Tres aún vivirá unos años más, en los que participará activamente en la política local dentro del Partido Reformista de Melquíades Álvarez. En 1918 publicará, con motivo del centenario de la batalla de Covadonga, la obra titulada La victoria de Covadonga (1.200 años después), Madrid : Librería Fernando Fe, 1919.
Nuestro amigo don Alejandro Belaústegui Fernández, que ha rescatado del olvido a un buen número de médicos militares españoles, escribió una reseña biográfica en Medicina Militar. Revista de Sanidad de las Fuerzas Armadas de España (volumen 60, número 4, Madrid, Ministerio de Defensa, 2004, pp. 273-274) y posteriormente le dedicó un capítulo en su libro José Salvany y otros médicos militares ejemplares (Madrid, Ministerio de Defensa, 2006, pp. 105-110).
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De haberse publicado alguna vez estos apuntes, hubiera sido después del fallecimiento del hijo de nuestro concejo, cuyo nombre constituye el epígrafe de las presentes líneas. Las circunstancias nos obligan hoy a quebrantar tales propósitos, no guiándonos otro objeto al publicarlos sino que los espíritus nobles que nos lean, hagan justicia. Se limitará nuestro trabajo a reseñar hechos, anotar datos y transcribir juicios de extraños, reconociendo que nuestro coterráneo no es una personalidad ilustre, ni ha conquistado por su talento un nombre patrio, es sencillamente un modesto obrero intelectual —digan lo que quieran los elogios de la prensa periódica y la benévola opinión de sus admiradores— cuya humilde labor que tiene el mérito de la perseverancia, se ha inspirado siempre en un generoso altruismo.
Por hoy nos concretamos a dar cabida en nuestras columnas al siguiente artículo publicado en el periódico ovetense El Carbayón en su número correspondiente al 20 de mayo de 1897: Los asturianos en Filipinas. En la revista mensual de Medicina, Cirugía y Farmacia que con el título de Crónica de Ciencias Médicas de Filipinas publican en Manila distinguidos médicos, entre los que se encuentra nuestro paisano el Dr. D. Gumersindo del Valle, catedrático de clínica médica en la Facultad de Medicina de aquella capital, encontramos la presente biografía.
Don Elías Con y Tres, por Augusto Anguita
El Sr. Con y Tres es una gloria científica del cuerpo de Sanidad Militar español. Hombre de conocimientos vastísimos, posee como pocos los secretos de su carrera, en la que ocupa un puesto distinguido, y que ha alcanzado por sus solos y propios esfuerzos. Nació este médico en la aldea de Con, en Asturias, en 1855, y pasó a estudiar su carrera en Madrid, en donde siendo estudiante ocupó el cargo de practicante en la Beneficencia Municipal de la coronada Villa, y el de alumno del hospital de la Princesa por oposición. Su expediente de estudios es brillantísimo; y cuando éstos fueron terminados, recibió el Sr. Con el grado de Licenciado en Medicina y Cirugía, cuya reválida fue hecha con brillante aprovechamiento en la Universidad Central.
En 1877 ingresó por oposición en el cuerpo a que pertenece, prestando los servicios propios de su cargo. Ocho años después, en 1885, por sorteo fue destinado a la isla de Cuba con el empleo personal de médico primero, ascendiendo a efectivo en 1891. En la Habana prestó sus servicios en el Hospital militar, siendo además nombrado jefe de Sección de la Subinspección de Sanidad Militar. Conocidas sus excepcionales condiciones, hallándose en Barcelona, recibió el nombramiento de secretario particular y político del ministro de la Guerra señor Chinchilla, pasando a desempeñar su cargo en Madrid, cuyo honroso puesto también ocupó cuando fue ministro del mismo ramo el general Bermúdez Reina. En esta época, desempeñó varias comisiones de carácter profesional, siendo una de ellas, que mencionaremos por lo distinguida, la de Vocal extraordinario de la Junta facultativa del cuerpo de Sanidad Militar.

Escritor público notabilísimo, sus trabajos son muchos y concienzudos. Ha sido redactor y colaborador de varios periódicos de Madrid, Barcelona, Habana y Manila, en los que ha demostrado poseer conocimientos superiores ya en literatura, ora en otros ramos, principalmente en los relacionados con su profesión. Es autor de una Cartilla para la instrucción de practicantes de Batallón, obra que por Real orden de 28 de febrero de 1888, fue declarada de texto, siendo recompensado por ella con mención honorífica, y cuya edición fue agotada enseguida de darse a la luz. Alimentación del Ejército se titula otro de sus más hermosos trabajos, monografía que publicó en la Correspondencia Militar en 1879. En 1890 publicó en el Ejército Español otra memoria, en artículos sueltos, titulada La Mortalidad en el Ejército. Cartas de un paisano se titula otro de los trabajos del Sr. Con; famosas correspondencias escritas en el mismo periódico citado, referentes a las maniobras militares de Calaf, a las cuales asistió como jefe de Sanidad de la cuarta Brigada. En La Correspondencia Militar, publicó en 1890 un estudio histórico literario titulado El Castillo de Figueras, trabajo que se publicó como folletín en dicho periódico.
A principios de 1890, en el Centro Militar de Madrid, dio una notable conferencia acerca de El Suicidio en el Ejército, que después fue impresa en varios periódicos del ramo, entre ellos El Ejército de Filipinas. Trasladado a estas islas prestó sus servicios en el Hospital Militar de esta plaza, y durante algún tiempo figuró como redactor en alguno de los periódicos de la capital. En 1893 fue designado por la Superioridad para formar parte de la comisión que había de dictaminar acerca de la instalación de un Sanatorio militar en la ranchería de Baguío, en Benguet. El trabajo realizado es de los más notables que se han llevado a cabo en Filipinas. El informe que hemos tenido el gusto de leer publicado en otros periódicos profesionales, mereció del Gobierno Militar de esta plaza los más expresivos plácemes para él y para sus compañeros de expedición que fueron comisionados a dicho punto. Hallándose en Bontoc, hizo el análisis cualitativo de los manantiales mineromedicinales de aquel distrito, redactando otra memoria que también había visto la luz y por la que el Gobierno general le pasó laudatoria comunicación visto lo dictaminado en ella por la Inspección general de minas. Esta memoria presentose en la exposición regional de Filipinas, siendo premiada con medalla de plata, dicho trabajo se titula Notas para el estudio de las aguas minero-medicinales del Distrito de Bontoc. Hombre laborioso como pocos el señor Con, presentó en el mismo certamen regional, una colección de cráneos de igorrotes, acompañada de un estudio antropológico de los mismos, mereciendo otra medalla de plata.
En el Archipiélago, además de los destinos que señala la carrera que como militar ejerce, ha desempeñado los cargos de director de las enfermerías de Piddig, en Ilocos Norte, de Bontoc, y de Reina Regente, en Mindanao. Más tarde fue nombrado cajero de la Brigada Sanitaria y jefe del detall del Parque Sanitario. En los primeros días de septiembre de 1896, formó parte de la columna del general Aguirre que efectuó el reconocimiento practicado sobre Imús. Por su comportamiento en aquella jornada ha sido recompensado con la cruz roja del Mérito militar, pensionada. Ascendido a médico mayor por antigüedad, fue destinado al Hospital militar de Cavite, en el que es director, reorganizando dicho establecimiento después de los combates de Binacayan y Noveleta. Conocidas sus grandes condiciones como hombre de ciencia, por la Dirección general de Administración civil, fue designado para informar en unión del Inspector general de Beneficencia y Sanidad y del director de esta publicación, en varios asuntos de higiene especial, informes que en tiempo oportuno fueron entregados a la Superioridad. La laboriosidad de este médico es notable; observador fino; hombre de gran talento, modesto en todo el rigor de la palabra y de una erudición verdaderamente benedictina, es como polemista un adversario temible, porque razona con frialdad y lógica, empleando siempre el lenguaje de la convicción, sin otros alardes que los de la pulcritud y sencillez más encantadora en la exposición de sus ideas. Su deseo es bien modesto, pero grandemente humanitario. Toda su ambición estriba en dejar antes de su regreso a España emplazado el Sanatorio de Benguet y que se levante y utilice el nosocomio, uniendo así su nombre a tan benéfica como necesaria obra.
Fuente: El Aldeano, año III, núm. 55, Corao, 25 de enero de 1914, pp. 1 y 2.
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Ampliemos algunos de los datos que en el anterior artículo sintetiza el médico D. Augusto Anguita y añadamos nuevos hechos no mencionados o por ser desconocidos del Sr. Augusto o por ser posteriores a la fecha de su escrito. Volvemos a repetir que nos limitaremos a una sencilla exposición, sin añadir por nuestra parte comentarios y justificando con opiniones ajenas aquellos asertos que juzgamos oportunos.
He aquí los destinos profesionales desempeñados durante su carrera médico-militar por el Sr. Con y Tres: Médico de guardia en el Hospital militar de la Habana; jefe de clínica en los Hospitales militares de Manila, Malate (Filipinas), Valladolid y Burgos; director del Hospital militar de Cavite y director de las Enfermerías de Piddig y Bontoc (Isla de Luzón) y de la Reina Regente (Mindanao).
Dentro del cuerpo a que perteneció prestó sus servicios en los siguientes cargos burocráticos: Jefe de sección en la Dirección subinspección de Sanidad Militar de la Isla de Cuba; secretario del primer jefe de la Brigada sanitaria de Cuba; secretario particular y político del ministro de la Guerra; cajero de la cuarta brigada de Sanidad militar; jefe del Detall del Parque sanitario de Manila y secretario de la Inspección de Sanidad militar del IV Cuerpo de Ejército. En comisión estuvo encargado del despacho de la secretaría de la Inspección de Sanidad militar del VI Cuerpo de Ejército. Fue nombrado vocal extraordinario de la Junta facultativa superior del Cuerpo de Sanidad, para la reelección de un cuadro de exenciones del servicio militar. Asistió a las grandes maniobras de Calaf (Cataluña) como jefe de Sanidad de la cuarta Brigada de infantería. Realizó el estudio de un punto adecuado en el distrito Benguet (Filipinas) para la instalación de un sanatorio.
Ha desempeñado el servicio de reconocimiento de quintos, estando alguna vez encargado de la observación de los útiles condicionados ante las Diputaciones provinciales, de Barcelona, durante dos años; de Gerona, tres años, y un año, respectivamente, de Canarias y Ciudad Real. Fue vocal de la comisión mixta de reclutamiento de la provincia de Oviedo.
Hizo la campaña de Filipinas en su primera etapa, es decir, en la lucha sostenida contra la rebelión tagala, regresando a España inmediatamente después de la paz con Aguinaldo y antes de la declaración de guerra del Norte de América. en los periódicos de Manila, La Oceanía Española (5 de septiembre de 1896) y El Comercio (1º de abril de 1897) se estampan frases laudatorias al comportamiento de nuestro paisano en la referida campaña, a la que asistió a varios hechos de armas, por los cuales fue recompensado con la cruz del mérito militar, con distintivo rojo, de primera clase, pensionada, y la placa de segunda clase con el mismo distintivo, concediéndosele asimismo, el uso de la medalla conmemorativa de la expresada campaña.
Hasta hace algunos años en que se decretó la localización de los regimientos o unidades de las diversas armas, los relevos de las guarniciones se efectuaban casi anualmente o se hacían con mucha frecuencia y debido a esta movilidad, unas veces siguiendo las vicisitudes del cuerpo donde prestaba sus servicios y otras por traslado, el Sr. Con ha estado en diversas poblaciones, siendo destinado a la Isla de Cuba en virtud de sorteo y al archipiélago filipino a petición propia. A pesar de estas alternativas inherentes en aquella época a la carrera militar, en Gerona hubo de permanecer más de cuatro años y en Filipinas más de seis.
Copiamos las frases de despedida que le tributó la prensa periódica, a su salida de Gerona y al emprender el viaje de regreso de Manila: De El Demócrata, Gerona, 6 de noviembre de 1881:
“Nuestro particular y querido amigo D. E. J. Con, ilustrado médico del regimiento de San Quintín, de guarnición en esta plaza, acaba de ser destinado al regimiento del Infante, que se halla actualmente en Zaragoza, a cuyo punto marcha mañana con objeto de incorporarse a su destino. Ofenderíamos a la exquisita modestia que distingue a nuestro buen amigo si tratáramos de ocupar este espacio del periódico con elogios que justamente se merece por sus especiales prendas de carácter, por su amor a la causa de la humanidad, que es la causa de la democracia, y por su ilustración de todos reconocida. Séanos permitido, con todo, expresarle el testimonio renovado de nuestra profunda simpatía y de nuestra sincera y cordialísima amistad que le seguirán a donde quiera que vaya, como demostración patente de lo mucho que vale y del sentimiento con que todos sus numerosos amigos de esta capital han sabido la orden de su traslado.”
De La Vanguardia, Barcelona, 24 de septiembre de 1889:
“Ayer salió para Madrid el distinguido médico militar don Elías Con y Tres, antiguo y muy querido amigo nuestro. El Sr. Con y Tres, ha sido recientemente nombrado secretario particular del ministro de la Guerra y va a tomar posesión de su cargo. A la estación fueron a despedirle gran número de sus amigos, así militares como paisanos, que dieron al Sr. Con y Tres testimonio de la estimación que sabe captarse con su entendimiento y prendas de carácter en cuantos le tratan.”
De La Oceanía Española, Manila, 20 de enero de 1898:
“En el Isla de Mindanao, embarca hoy, para la Península, nuestro querido amigo y antiguo compañero de redacción D. Elías Con y Tres, ilustrado médico del ejército. El Sr. Con y Tres, que durante su estancia en el Archipiélago ha revelado en muy diferentes ocasiones ser escritor notable y médico muy estudioso y erudito, deja aquí una reputación muy bien sentada y grandes simpatías entre periodistas y compañeros de profesión. Aunque alejado hace algún tiempo de las tareas periodísticas, nuestros antiguos lectores es fácil que recuerden aún la campaña que en esta publicación hizo el Sr. Con y Tres por los años 92 y siguientes, en que compartió con nosotros los trabajos de redacción. Como médico, el Sr. Con ha realizado en el Archipiélago algunos muy curiosos estudios antropológicos y el establecimiento de un sanatorio en el distrito de Benguet. Todos estos trabajos y otros que no es posible recordar, dan clara idea de las actividades intelectuales del señor Con y Tres y de la provechosa labor a que aquí ha vivido entregado. Al despedir a tan buen amigo y compañero con el sentimiento que es consiguiente, deseamosle feliz viaje de retorno a España y muchas prosperidades en su carrera.”
De El Diario de Manila, 19 de enero de 1898:
“En el día de mañana, saldrá para España, a bordo del Isla de Mindanao, nuestro distinguido amigo el señor D. Elías Con y Tres, médico mayor de Sanidad militar y reputado publicista. Su brillantísimo informe sobre el Sanatorio de Benguet que ha servido de base a los estudios posteriores sobre el mismo importante asunto; sus profundas investigaciones científicas traducidas en memorias y colecciones acerca de los actas, igorrotes, manguianes y otras razas del archipiélago y otros diversos trabajos literarios y periodísticos, le han conquistado merecida reputación, obteniendo además varias recompensas. Deseamos al Sr. Con y Tres un viaje feliz y esperamos con ansiedad dé pronto a la publicidad el fruto de todos sus trabajos.”
Perdidas para España las Filipinas, los trabajos a que hace referencia El Diario de Manila, no ofrecieron ya el interés que tenían por aquella época. Este es uno de los motivos por lo que han dejado de publicarse, obrando en poder del autor observaciones originales y datos curiosos para el conocimiento de las citadas razas. A consecuencia de padecer frecuentes congestiones hepáticas, secuela de la acción debilitante de los climas cálidos, a los tres años de su regreso de Oceanía, busca en la vida tranquila de la aldea, donde naciera, el restablecimiento de su salud, y al concederle el pase a la situación de retirado, solicitada por el interesado, en su limpia hoja de servicios se estampan honrosas notas de concepto, de las cuales el hijo de nuestro concejo pudiera mostrarse orgulloso.
Fuente: El Aldeano, año III, núm. 56, Corao, 5 de febrero de 1914, pp. 1 y 2.
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Ocupémonos hoy del periodista. El señor Con y Tres ha sido redactor de “El Gerundense”, “La Oceanía Española” y “La Correspondencia Médica de Filipinas”. Corresponsal de “La Publicidad”, de Barcelona, donde publicaba “Cartas de un español” (1891 y 1892); de “El Ejército Español”, de Madrid, “Cartas de un soldado” (1891 y 1892); de “La Vanguardia”, de Barcelona, “Cartas de un colono” (1891, 1892 y 1893), y de “El Eco Militar”, de la Habana, que lo participaba a sus lectores (16 de abril 1890) en las siguientes palabras: “Hoy publicamos la segunda carta de las que hemos de merecer a la amabilidad del distinguido amigo que firma con el pseudónimo de José Cestrino. Sus correspondencias, notables por la ilustración del autor, llenarán dignamente el vacío de las interesantes de “El Notario”, nuestro compañero de redacción. Hoy tenemos el gusto de anunciar a nuestros lectores que la firma mencionada, muy ventajosamente conocida en el mundo literario, oculta el nombre del distinguido médico de Sanidad militar D. Elías Con y Tres, a quien en nombre propio y de los lectores de “El Eco Militar”, saludamos cariñosamente, dándole mil gracias por su valioso concurso.” Exceptuando los artículos de redacción, todos los trabajos periodísticos del señor Con y Tres los ha firmado o con su nombre y apellidos, o con el anagrama de “José Cestrino” o con el pseudónimo de “León de Enol”.
Sus aficiones de publicista se indicaron desde la adolescencia. Ya en 1872, en unión de Pedro Barinaga, Rafael Valdés Arenas, Julio Martínez Agosti, Alfredo Florez y González y Antonio Cortés y Gutiérrez, jóvenes todos asturianos, que ninguno rebasaba los 18 años de edad, publicaron en Madrid una revista, titulada: “El Criterio Escolar”. Hemos oído decir que una distinguida e ilustrada dama de Cangas de Onís posee una colección de la citada revista.
Para dar idea de las diversas aptitudes, como publicista, de nuestro paisano, vamos a enumerar algunos de sus trabajos publicados, comenzando por citar dos extensas leyendas, tituladas: “A orillas del Pulangui” (1904) la una y “La cruz de roble” (1906) la otra. Figuran entre sus trabajos científicos: “La raza negra”, estudio acerca de esta raza acogido por el insigne D. Rafael María de Labra y publicado en varios números de la revista “El Abolicionista” (1876); una memoria publicada en “La Correspondencia Militar”, Madrid (1879) sobre “Alimentación del Ejército”; una serie de artículos, titulados: “La mortalidad en el Ejército” (“El Ejército Español”, Madrid, 1890); “Sobre la peste bubónica” (“La Publicidad”, Barcelona, 1899); memoria acerca de las “Aguas minero-medicinales del distrito de Bontoc” (“La Correspondencia Médica de Filipinas”, 1896); “Colección de cráneos de igorrotes” (“La Correspondencia Médica de Filipinas”, 1895). De este estudio antropológico se ocupa, en su discurso leído en la Universidad Central para obtener el grado de doctor en Ciencias Naturales, el R. P. Fr. Agustín Jesús Barreiro —Orden de San Agustín—, que en las páginas 107, 108 y 109 le dedica extensa nota, que comienza con estas palabras: “Deseosos nosotros de aportar algún dato nuevo acerca de este asunto, acudimos al distinguido escritor y médico militar D. José Con y Tres, persona competentísima en estas materias, que residió bastantes años en las provincias de Ilocos y tuvo ocasión de visitar las rancherías de igorrotes, recogiendo algunos cráneos que después midió cuidadosamente. Con una amabilidad y un desprendimiento, que nunca agradeceremos bastante, accedió a nuestras súplicas, facilitándonos sus interesantes observaciones, cuyo resumen, precedido de algunas advertencias generales, copiamos a continuación.”
El “Informe acerca de las condiciones climatológicas de la ranchería de Baguio (distrito de Benguet) para el emplazamiento de un sanatorio militar en la misma” fue publicado en “La Correspondencia Médica de Filipinas” (1894-1895). Hemos tenido ocasión de ver la memoria original, a la cual acompaña un “Cuadro gráfico de las observaciones meteorológicas”, el “Plano de la ranchería de Baguio” y un “Anteproyecto de Sanatorio”, estudios debidos al Excmo. Sr. D. Rafael de Aguilar, Marqués de Villamarín, actual coronel de ingenieros militares y compañero en la citada comisión del señor Con y Tres. Acerca de este mismo asunto publicó posteriormente un artículo titulado “El sanatorio de Benguet” (“Crónica de Ciencias Médicas”, 1897). En marzo del siguiente año 1898, decía la “Crónica de Ciencias Médicas de Filipinas”: “Por fin, el gobierno de la Metrópoli ha concedido un crédito de 200.000 pesos para construir en Benguet el tan deseado Sanatorio y de cuya institución se ocupó con especialísimo acierto, en esta revista, nuestro buen amigo y colaborador D. Elías Con y Tres. Como el artículo de nuestro amigo fue el que dio origen a esa reacción en favor de la creación de dicho Sanatorio, no podemos menos de felicitar a nuestro buen amigo por su feliz iniciativa en pro de dicho establecimiento.”
Entre sus trabajos de índole histórica, merecen citarse: “La quema de un libro” (“La Publicidad”, Barcelona, 1889); “En cumplimiento del deber” (“Almanaque Militar”, Manila, 1893); “Abamia en ruinas” (“La Correspondencia de España”, 1904); “Recuerdos” (“El Auseva, 1904); uno extenso publicado en varios números de “Diario de Cádiz” (1906) titulado: “En el cuarto centenario de la muerte de Colón”; “Un aniversario” (“El Correo de Asturias”, 1906); “Dos de mayo” (“El Comercio”, Gijón, 1908), y “El 30 de noviembre de Manila” (“Revista España y América”, 1911).
He aquí los principales artículos literarios, cuentos y narraciones, originales de nuestro paisano: “El Médico de L***” (“Los Lunes de El Imparcial”, 1875; “Los dos esclavos” (“La Tribuna”, Madrid, 1876); “¡Humo! ¡¡Humo!!” (“La Lucha”, Gerona, 1880); “Los dos Consuelos” (“El Gerundense”, 1880); “La salve de Pilar” (“La Correspondencia Militar”, Madrid, 1880); “El primero y el último” (“El Gerundense”, 1880); “Ermesinda” (“Revista de Gerona”, 1882); “Las Cuevas de Arta” ( “La Correspondencia Militar, Madrid, 1884); “La Nochebuena entre igorrotes” (“El Noticiero Universal”, Barcelona, 1899); “La Romería de Covadonga” (“El Correo de Asturias”, 1903); “Napoleón en Waterloo” (“Revista España y América”, 1904); “La pícara casualidad” (“El Correo de Asturias”, 1907); “El barro del Paraíso” (“El Correo de Asturias, 1909); “Las explicaciones de un Cicerone” (“Revista Patria y Letras”, 1910); “¡Mala cabeza!” (“El Correo de Asturias”, 1912), y “A 3.000 leguas de Covadonga” (“La Fiesta de San Antonio”, 1912).
Clasificada como miscelánea, pudiera formarse una sección con los siguientes artículos: “El hombre en la edad primitiva” (“El Criterio Escolar”, 1873); “Covadonga” (“La Lucha”, Gerona, 1877); “Carta sobre la cuestión hispano-alemana” (“La Correspondencia Militar”, 1885); “Las Adyacentes” (“El Progreso de Asturias”, 1904); “Reminiscencias de Melilla” (“El Correo de Asturias”, 1909); “Los Santos del Concejo” (“La Fiesta de San Antonio”, 1911); “Acerca de la pena de muerte” (revista “La Ley”, Cangas de Onís, 1911), y “Acerca del arbolado” (“El Aldeano”, Corao, 1913).
Hasta la fecha, y lo decimos así porque sabemos que abriga el proyecto de continuarlas, lleva publicadas las cuatro semblanzas siguientes de hijos del concejo de Cangas de Onís: “Antonio Miyar” (“El Día”, Madrid, 1905); “Armida Miyar e Intriago” (“El Correo de Asturias”, 1909); “José Dosal” (“El Aldeano”, Corao, 1913); “Victoriano García Ceñal” (“La Fiesta de San Antonio”, Cangas de Onís, 1913). Tal es, la más interesante labor periodística del Sr. Con y Tres.”
Fuente: El Aldeano, año III, núm. 57, Corao, 15 de febrero de 1914, pp. 1 y 2.
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Queremos terminar con el presente, estos apuntes biográficos, y por lo tanto prescindimos de enumerar los discursos pronunciados por el Sr. Con y Tres, que si bien no constituyen la labor de un orador profesional, son sin embargo los suficientes en número para que de justificar el haber sido pronunciados, con recortes de la prensa periódica, como lo hacemos con todos aquellos hechos que citamos, extendiéramos este artículo más de lo conveniente.
Muy joven comenzó a señalarse como orador: ya uno de los periódicos que más reputación gozara en su época (“La Igualdad”, Madrid, 3 de diciembre de 1871) se expresaba en estos términos: “… todos hablaron del tema objeto del debate bajo distintos temas, distinguiéndose el joven asturiano, de diecisiete años, Con y Tres, que sorprendió y cautivó a la reunión con un discurso espontáneo lleno de erudición y dicho con maestría y naturalidad notables, revelando grandes dotes de inteligencia y profundidad y estudios oratorios; los oyentes le premiaron con justos aplausos.” El mismo periódico, al dar cuenta (29 de marzo de 1873) de la publicación de un folleto del Sr. Con, dice lo siguiente: “Ha sido puesto a la venta un folleto de los discursos pronunciados en el “Ateneo Científico Escolar” por el aventajado joven D. José Con y Tres, sobre La esclavitud y la ciencia y sobre La pena de muerte y la moral, que estamos seguros han de tener merecida aceptación. Mucho esperamos del aprovechado talento del joven Con y nos permitimos aconsejarle continúe la senda trazada, seguros que recogerá óptimos frutos en justo premio de sus continuos desvelos.”
En 1883, publicó en Gerona un folleto, titulado: Ignorancia y fanatismo. Entre los sueltos que la prensa dedicó a la aparición del folleto, daremos a conocer el siguiente: (La Publicidad, Barcelona, 25 de mayo de 1883) “Con el título de Ignorancia y fanatismo se ha puesto a la venta un bien escrito folleto, original del distinguido escritor público D. José Con y Tres, médico del cuerpo de Sanidad militar. No es esta la primera vez que el Sr. Con, con cuya amistad nos honramos, ofrece al público gallarda muestra de su ingenio, de su estudio y de su reflexión. El cuerpo a que pertenece, en el que brillan celebridades médicas, honra de la ciencia y de nuestro país, le debe un valioso opúsculo, titulado: “Cartilla para uso de los practicantes de Batallón”, cuyo mérito reconocen cuantos por su profesión y por sus conocimientos son peritos en la materia. El Sr. Con ha colaborado con éxito en revistas y periódicos y ni sus imprescindibles deberes, ni su juventud, distraen en su constante vocación hacia el trabajo y su actividad del estudio aprovechando en todas las cuestiones que directa o indirectamente contribuyen a empujar el progreso de la humanidad.”
El suicidio en el Ejército es el tema de la conferencia que dio en el “Centro del Ejército y Armada” el día 1º de 1890. Esta conferencia fue publicada en un folleto a expensas del expresado Centro y reproducida en “El Ejército de Filipinas” (1892) notable revista militar que dirigía el entonces coronel don Francisco de Borja Canella, íntimo amigo del Sr. Con. De esta conferencia se ocuparon con elogio, en largos sueltos, al siguiente día de pronunciada, los periódicos de Madrid “El Ejército Español”, “La Correspondencia Militar”, “El Correo Militar”, “La Iberia”, “El Correo”, “El Día”, “El Resumen”, “La Gaceta Universal”, “La Correspondencia de España”, “El Imparcial”, “El Liberal” y “La Justicia”. El único juicio de esta conferencia que vamos a trascribir es el de la “Revista de Sanidad Militar” (Madrid, 15 de febrero de 1890) redactada por compañeros del cuerpo a que perteneció nuestro paisano, que dedicó al asunto extenso artículo, que comienza con el siguiente párrafo: “El suicidio en el Ejército. Tal fue el tema concebido por nuestro distinguido amigo y compañero D. Elías Con y Tres, y por él desarrollado en la noche del 1º de febrero actual, en el “Centro del Ejército y Armada”, ante numeroso público, en el que descollaban hermosas damas entre variada representación de categorías de las Armas e Institutos militares. Conocida la trascendental importancia del asunto, era de suponer que, solo inteligencia de tan altos vuelos, como es la de Con y Tres, se atreviera a desarrollarlo y no es de extrañar, en conciencia, el éxito que patentizaron las interrupciones de que fue objeto por las aclamaciones del auditorio y las sinceras felicitaciones que a su terminación obtuvo de cuantos tuvimos el placer de escuchar disertación tan brillante y tan correctamente expresada.”
El 25 de diciembre de 1910, dio su primera conferencia en nuestro concejo en la Sociedad de agricultores “El Despertar”, con motivo de la inauguración en Corao del edificio social de esta entidad. La escuela de aldea: alumnos, maestros y enseñanza, fue el tema de la conferencia dada en la “Asociación de Maestros de Instrucción primaria del partido de Cangas de Onís”, el día 16 de abril de 1911. El día 6 de junio de 1912, da una conferencia acerca de El Alcoholismo, a los socios del “Círculo de Artesanos”, de Cangas de Onís. Esta conferencia fue publicada en El Aldeano (15 de junio de 1912). La clase labradora en nuestros concejos, fue el tema desarrollado por el Sr. Con y Tres, en su conferencia dada el día 25 de julio de 1913 a los labradores del concejo de Onís. Conferencia publicada en El Aldeano (5 de agosto de 1913) y reproducida por el periódico, órgano de la colonia española en México, “El Correo Español” (octubre de 1913). Al hilvanar estos apuntes, no hemos puesto de nuestra parte, como habrán visto los lectores, ni el más ligero comentario. Nos hemos circunscrito, como dijimos en el primer artículo, a exponer hechos y copiar juicios ajenos.
Fuente: El Aldeano, año III, núm. 58, Corao, 25 de febrero de 1914, pp. 1 y 2.