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Círculo Federal, Cementerio civil de Onís, Concejo de Onís, Librepensamiento, Madrid, Partido Republicano-Federal, Republicanismo
A caballo de las dos primeras décadas del siglo XX, la elección de un entierro civil era una declaración pública de pertenencia a otro proyecto de país. En ese tiempo, en Onís se celebraron tres entierros civiles de naturales del concejo: Demetrio Remis Rubio, Mateo de la Vega y Ramón Martínez Teresa. Los tres se identificaban con el movimiento librepensador español nacido en el último cuarto del siglo XIX para combatir la restauración borbónica que había repuesto, tras la Primera República española, la alianza entre la Corona, el Estado y la Iglesia mediante un sistema oligárquico, centralista y confesional que permitirá a esta última ganar poder económico, ideológico y social.
Por su parte, las ideas republicano-federales que comparten nuestros tres vecinos establecen la separación de la Iglesia y el Estado, la supresión de las comunidades religiosas, y la secularización de la vida en sus diversas manifestaciones (matrimonio civil, registro, enseñanza, cementerios), compatible con la libertad de cultos entendida como la máxima expresión de la autonomía del individuo.
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En febrero de 1911 un natural y vecino de Onís llamado José Caldevilla escribe al periodista republicano y anticlerical José Nakens, fundador de El Motín, una carta titulada “Pueblo modelo” que trata sobre su concejo natal del que dice que marcha, entre los pueblos de España, “a la cabeza de la emancipación moral y religiosa” gracias a sus arraigadas ideas de libertad y librepensamiento sembradas por las generaciones anteriores.
En su memoria, y en la de aquellos que continúan su ejemplo librepensador, quedan las historias narradas en las largas noches de invierno por sus progresistas abuelos, entusiastas de las Cortes de Cádiz, sobre las desdichas y sufrimientos padecidos por los defensores de la libertad y el progreso. También ellos fueron testigos, siendo muy niños, de las tropelías causadas en el concejo por José Faes y sus “hordas faccioso-carcas”.
Entre los alcaldes que en aquellos azarosos tiempos tuvo el concejo de Onís cita a Demetrio Remis Rubio, fallecido el 5 de agosto de 1909, que “libre de todo prejuicio con la sociedad farsa clerical-religiosa… dispuso momentos antes de su muerte que se cumpliese el deseo de toda su vida: que sus restos fuesen enterrados en el cementerio civil sin nada de clamoreos, responsos y demás cuplets de la gente de sotana.”
Siendo la primera vez que tal decisión se adoptaba en Onís, “todos los cleri-cuervos de la parroquia y limítrofes pasaron por la casa mortuoria” a ver si podían frustrar su deseo, pero la familia, con el apoyo de los librepensadores del concejo, respetó la voluntad del fallecido, que fue enterrado civilmente en el pueblo de La Robellada, acompañado de sus amigos y correligionarios[1].
Demetrio Remis Rubio era de Talaveru y como tantísimos naturales del concejo hizo su vida a caballo entre el Onís natal y la Villa y Corte de Madrid. Era pariente de un personaje oniense que se destacó, modesta pero incansablemente, en la defensa de la libertad y de las ideas republicanas, federales y anticlericales en la capital de España: Celedonio Remis[2].
Poco después, el 31 de octubre de 1910, falleció otro convencido republicano federal, Mateo de la Vega y Vega[3], que también dispuso que al morir su cuerpo descansara al lado de su correligionario Demetrio Remis. Fue enterrado, ironías del destino, en el cementerio civil de La Robellada el día de Todos los Santos, acompañando sus restos, portados a hombros por cuatro de sus sobrinos, un numeroso cortejo fúnebre formado por más de doscientas personas. Presidieron el duelo, junto a la familia del finado, el presidente y ocho representantes de la junta directiva del Comité Liberal de Onís, del que Mateo de la Vega era vicepresidente, y el alcalde de Onís, Francisco José Álvarez y Álvarez. El orador pronunció un breve y sentido discurso en el cual, además de enaltecer las cualidades e ideas del difunto, alabó su buen comportamiento en la alianza liberal republicana del concejo y encareció la importancia y transcendencia del acto, “no solo para la emancipación y libertad de conciencia, sino también para el principio de una nueva era de fraternidad humana.”[4]
Al año siguiente, el domingo 13 de agosto de 1911, se celebró en el cementerio civil de La Robellada un acto durante el cual se colocó una lápida dedicada a la memoria “del que en vida fue consecuente librepensador” Demetrio Remis Rubio[5]. El evento lo había organizado su correligionario Ramón Martínez Teresa, vecino de Madrid, que veraneaba en compañía de su esposa e hijas en su Talaveru natal.

Durante su estancia, Ramón Martínez Teresa, “miembro de la Junta directiva del Círculo Federal de la calle del Horno de la Mata, de Madrid”, se dedicó a promover varios actos de propaganda librepensadora y republicana federal. El mismo día que se honró a Remis en La Robellada presidió, a las cinco de la tarde, un mitin federalista “en el teatro” de Benia, en el que pronunciaron discursos el presidente de la Juventud obrera republicana de Madrid, Francisco Vega de la Iglesia, y Emilio Rodríguez, que estuvieron muy elocuentes. A los actos “acudió numeroso gentío”. Era la primera vez que en Onís se celebraba un mitin de carácter republicano, despertando un gran entusiasmo entre los vecinos que convinieron en crear un comité, que habría de ingresar en la Conjunción republicano-socialista[6]. Aún tuvo tiempo para impulsar otro mitin de propaganda “en el pueblo de Remis”[7], al que acudió un numeroso público de Cangas de Onís, Onís y Cabrales para oír a los oradores Emilio Iglesias[8] y al señor Vega de la Iglesia[9], que exprofeso habían hecho el viaje desde Gijón[10].
Pero este celo proselitista se verá bruscamente interrumpido. Ramón Martínez Teresa fallece a las tres de la mañana del día 15 de septiembre de 1911, a los cuarenta y un años de edad[11]. Su cuñado, Ildefonso Fernández de Francisco, compareció en el juzgado de Onís para comunicar su fallecimiento y la disposición testamentaria de ser sepultado mediante entierro civil[12].
El País, el gran diario republicano madrileño de comienzos del siglo XX, publicó la noticia de su fallecimiento:
En Onís ha fallecido el dignísimo correligionario y excelente amigo D. Ramón Martínez Teresa, industrial de aquella población.
Pertenecía al partido federal, de cuyo Centro madrileño era socio, así como de la Sociedad “El Libre Pensamiento».
Joven todavía, el partido republicano tenía derecho a esperar mucho de sus talentos y de su entusiasmo.
La familia ha pedido telegráficamente al Centro Federal el testamento ológrafo del Sr. Martínez Teresa, en el que dispuso el carácter exclusivamente civil que deseaba tuviera su entierro.
Nos asociamos muy sinceramente al dolor de los suyos, deseándoles la posible conformidad ante la magnitud de la desgracia.[13]
Según era su deseo, fue enterrado civilmente el 16 de septiembre de 1911[14]. El Auseva publicó una gacetilla al respecto:
El sábado último se dio sepultura en el cementerio civil de La Robellada[15] en Onís, al prestigioso e ilustrado joven librepensador, don Ramón Martínez Teresa, con tan numerosa concurrencia de todas las clases sociales y sexos, que constituyó una verdadera manifestación de duelo, como pocas veces visto en aquella parroquia.
Con este van tres los que van enterrándose civilmente en el concejo de Onís[16].

Con motivo de su entierro, El País publicó un pequeño artículo dedicado a su memoria, obra de A. Iglesias, que dice así:
Hace días publicó El País la noticia del fallecimiento del industrial, madrileño y correligionario Ramón Martínez Teresa.
Lo que no sospecharán muchos es que tras tal nombre, casi anónimo, se ocultaba un hombre modesto, pero con condiciones de verdadero luchador, discreto, persuasivo, hábil y desinteresado.
¡Pobre Martínez Teresa! No hace aún dos meses salió de Madrid para su pueblo natal, con el propósito de recuperar las fuerzas perdidas en el constante batallar por la existencia, tras el insano mostrador de su tienda de vinos, parapeto donde las energías más indomables se aniquilan y agotan.
Espíritu inquieto, no se proponía pasar en la holganza los días destinados a vivir alejado de su industria. Pensaba que sus convicciones democráticas y republicanas podían servir para algo más que para sentirlas en silencio, y arrostrando toda suerte de obstáculos, y casi con su solo esfuerzo organizó en pocas horas un mitin en el citado pueblo de Onís, al que consiguió llevar a los jóvenes propagandistas Vega de la Iglesia y Emilio Rodríguez, quienes en un pueblo rutinario y viejo como aquel consiguieron envidiable éxito.
No ocultaba Martínez Teresa su satisfacción por el resultado obtenido, y soñaba con actos más importantes y con una labor constante y eficaz redimir a su concejo y sacarle del abandono en que rancias preocupaciones le tienen sumido.
No desconocía los obstáculos de toda especie con que había de tropezar, pero confiaba en sobreponerse a todo.
El partido federal, en el que militaba, pierde con él uno de sus auxiliares más desinteresados y el librepensamiento uno de sus campeones más decididos. Su voluntad de hierro y su elevada contextura moral, suplían con creces las deficiencias que pudieran atribuírsele.
¡Pobre amigo!, baja al sepulcro cuando más ansias sentía de vivir y más útil podía ser a su país y a los suyos.[17]
La narración de la historia de España del último siglo y medio supone un descomunal ejercicio de cancelación de todas las ideas contrarias o discrepantes de la ideología restaurada por el pronunciamiento del general Martínez Campos y consecuente restablecimiento de la monarquía de los Borbones. No ha de extrañar, por lo tanto, que las peripecias vitales de numerosísimos españoles que no participaron del integrismo nacional-católico se hayan diluido en el tiempo siendo dificilísimo recomponer siquiera un esbozo de sus vidas.
Ramón Martínez Teresa, modesto directivo del madrileño Círculo Federal, que tenía su sede en el segundo piso del número 7 de la calle del Horno de la Mata, participó, seguramente, en numerosas actividades de este centro de reunión del movimiento obrero y del mundo republicano federal, cuyos socios amparaban a los perseguidos anarquistas de Madrid, con quienes tenían muchas afinidades. Allí se reunían, también, los obreros disconformes con el socialismo autoritario inspirado por Pablo Iglesias. Fue igualmente el domicilio de asociaciones como El Libre Pensamiento, de la que era socio Martínez Teresa, y la Unión Anticlerical. El Círculo Federal acogió, además, colegios de educación librepensadora, uno de niños y otro de niñas, de la Sociedad Los Amigos del Progreso[18].
Sus salones, y los del Centro Asturiano situado en el primer piso del inmueble, eran frecuentados por asturianos vinculados, en mayor o menor medida, con el Oriente de Asturias. Es el caso de Rafael María de Labra, primer presidente de la Sociedad de Prevención y Socorro de Accidentes de Trabajo; del médico y escritor natural de Con, Elías José Con y Tres, directivo del Club de la Emancipación Social; de Celedonio Remis, director de combativos periódicos de carácter republicano-federal; de Feliciano Álvarez y González, colaborador de la sociedad El Fomento de las Artes donde enseñaba Derecho político, penal y civil.
Es indudable que las ideas participadas por Demetrio Remis, Mateo de la Vega y Ramón Martínez transcienden los límites geográficos de Onís y que su presencia no puede entenderse cabalmente si no se tiene en consideración la emigración a Madrid que es, como he dicho en otra ocasión, la mayor población del concejo. La ideología difundida en estas sociedades republicanas madrileñas viajó a los concejos orientales de Asturias (la encontramos en Onís, en Cangas de Onís, en Cabrales…) y tuvo una creciente importancia con el transcurrir del siglo XX hasta su abrupta desaparición tras la caída de la Segunda República en el año 1939.
[1] El Motín, Madrid, año XXXI, núm. 7, 16 de febrero de 1911, pp. 7-8.
[2] Antiguo capitán de la milicia, director de varios periódicos, entre ellos La Taberna y Bandera Social, este subtitulado semanario anárquico-colectivista, y articulista en diversas publicaciones, en especial en el diario federal madrileño La Vanguardia. En su entierro en Madrid, el 16 de julio de 1885, presidieron el duelo, acompañando a un sobrino, Francisco Pi y Margall, Anselmo Arenas y Pablo Plaza. Asistieron a su inhumación numerosos correligionarios, entre los que se encontraban el ex-diputado Ángel Armentia, el periodista Robustiano Trelles, Tomás Isturiz, Damián León Castillo, Patricio Calleja, Antonio Sánchez Pérez y otros combativos miembros del federalismo español. El Día, Madrid, núm. 1861, 16 de julio de 1885, p. 3.
[3] Mateo de la Vega y Vega (o de la Vega), fallecido a los 79 años de edad, era labrador y vecino de La Robellada.
[4] El Motín, Madrid, año XXXI, núm. 7, 16 de febrero de 1911, pp. 7-8. El Auseva, Cangas de Onís, año XX, núm. 1025, 19 de noviembre de 1910, p. 3. No queda claro quien fue el orador, si el alcalde del concejo, como dice El Motín, o el presidente del Círculo Liberal de Onís, según El Auseva.
[5] Demetrio Rubio Remis era, como Ramón Martínez Teresa, de ideología librepensadora y republicana. Fue concejal en el Ayuntamiento de Onís y, en 1906, suplente del juez municipal.
[6] España Nueva, Madrid, año VI, núm. 1919, 17 de agosto de 1911, p. 3.
[7] Remis es un barrio de Gamonéu de Onís.
[8] Nótese que un periódico dice Emilio Rodríguez y otro Emilio Iglesias.
[9] Francisco Vega de la Iglesia y Manteca, nacido en Bilbao el 5 de mayo de 1888 y fallecido en Madrid el 15 de enero de 1954, perteneciente a una familia de gran tradición republicana. Francisco Vega fue un culto abogado, publicista y brillante orador. Compartía con Ramón Martínez Teresa su ideología librepensadora y republicana, articulada en torno a los partidos Republicano Radical y Federal, continuadores y custodios, según Vega de la Iglesia, “de la historia republicana y democrática tradicional de nuestra patria” que enraizaba en el progresismo de Ruiz Zorrilla y en el federalismo de Pi y Margall. Aspiraban “a la continuidad histórica de la República y a la incorporación a la misma de cuantas conquistas democráticas y sociales vayan llegando a un estado de maduración que las permita transformarse de principios potenciales en hechos reales incorporados a la legislación y a la práctica». https://www.unionrepublicana.es/2020/09/francisco-vega-de-la-iglesia-manteca.html
[10] El Auseva, Cangas de Onís, año XXI, núm. 1068, 16 de septiembre de 1911, p. 3.
[11] La partida de defunción expedida por el Juzgado municipal de Onís dice que falleció el “veinticinco” de septiembre de 1911, pero esto es un error manifiesto como se puede comprobar de las diversas noticias de prensa y de las fechas de publicación.
[12] No puedo afirmarlo porque carezco de confirmación, pero habiéndose realizado el homenaje a Demetrio Remis Rubio en el cementerio civil de La Robellada, siendo de esta localidad Mateo de la Vega y atendiendo a la gacetilla publicada por El Auseva, que dice que Ramón Martínez Teresa fue enterrado también en La Robellada, considero que este era el único cementerio civil del concejo y que la actual presencia de las sepulturas de Martínez Teresa y Remis Rubio en el cementerio civil aledaño al católico de Benia se debe a un traslado posterior de los restos.
[13] El País : Diario republicano, Madrid, año XXV, núm. 8852, 17 de septiembre de 1911, p. 2.
[14] El Auseva, Cangas de Onís, año XXI, núm. 1068, 16 de septiembre de 1911, p. 3.
[15] En la actualidad, Ramón Martínez Teresa y Demetrio Remos Rubio están enterrados en el cementerio civil de Benia de Onís. Me remito a lo dicho en la nota 12.
[16] El Auseva, Cangas de Onís, año XXI, núm. 1069, 23 de septiembre de 1911, p. 3.
[17] El País : Diario republicano, Madrid, año XXV, núm. 8859, 25 de septiembre de 1911, p. 2.
[18] La tesis doctoral de Óscar Anchorena Morales, El republicanismo en Madrid. Movilización política y formas de sociabilidad, 1874-1923 (Madrid, Universidad Autónoma de Madrid, 2019) nos permite un excelente acercamiento a la intensa actividad desarrollada por diversas sociedades obreras y políticas en el número 7 de la calle del Horno de la Mata.