Médicos de Onís: Emilio de Francisco Fernández

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Bobia de Arriba, h. 1866 – Campurriondi (Amieva), 11 de julio de 1896. Doctor en medicina y cirugía.

Emilio de Francisco Fernández era hijo de Ramón de Francisco Remis y María Fernández Gutiérrez, ésta hermana de Pedro, arcediano de la catedral de Granada y maestrescuela de la de Santander, y Manuel Fernández Gutiérrez[1]. Casó con Celestina Álvarez y fueron padres de Ramón, Purificación y Emilio de Francisco Álvarez (8 de febrero de 1896 – 13 de junio de 1920).

Desde la infancia, Emilio de Francisco Fernández demostró grandes aptitudes para el estudio. Con gran aprovechamiento cursó la primera y segunda enseñanza, ya fuese en el Instituto de San Isidro de Madrid, donde se hallaban establecidos sus padres, ya en las diversas capitales andaluzas (Córdoba y Sevilla) donde residía por razón de sus cargos su tío y protector, el sacerdote Pedro Fernández Gutiérrez.

Al terminar el bachillerato, Emilio de Francisco se decidió por la carrera de Medicina, estudiando el preparatorio de la misma en el año 1883. En la facultad, obtuvo excelentes notas en los cinco años de duración de la carrera y algunos premios en diversos ejercicios de oposición. En los ejercicios de licenciatura y doctorado se distinguió de una manera extraordinaria, según José María Villoria[2]. Complementó sus conocimientos teóricos en el Hospital Provincial de Madrid practicando al lado del ilustrado doctor D. Ricardo Pérez Valdés, médico de número de dicho establecimiento.

Terminados sus estudios, renunció a ejercer su profesión en alguna de las provincias andaluzas y siguiendo los afectos de su corazón, decidió perseguir dos amores que lo llenaban. Uno el que profesaba a una virtuosa y bella joven de este concejo, cuya familia se hallaba unida a la del biografiado por lazos de indestructible amistad; el otro el vehemente deseo de ser el médico titular del concejo que le vio nacer. Deseos que vio hechos realidad al contraer matrimonio con Celestina Álvarez y al convertirse en médico titular de Onís tras la renuncia del que lo había sido durante muchos años, José Rivera. Tomó posesión de este cargo el 19 de abril de 1893, según publica El Auseva[3].

El mes anterior había presentado la dimisión de su cargo como médico del distrito de Corao “por razones de salud” aunque bien se ve que el motivo era su futura elección como médico de Onís[4]. Había sido nombrado como consecuencia de varias solicitudes suscritas por vecinos de las parroquias de Abamia, Con y San Martín para que se cubriese la vacante de médico de la zona, que estaba presupuestada[5] y tomó posesión el 21 de julio de 1891[6].

Tristemente, la fatalidad iba a cercenar la felicidad familiar del matrimonio formado por Emilio de Francisco y Celestina Álvarez. Copio a continuación la noticia del fallecimiento del médico, publicada en El Auseva de Cangas de Onís. 

Tremenda desgracia

Desgracia horrible, espantosa, y por la cual aún vivimos bajo una impresión dolorosísima, ha acaecido el sábado por la tarde la anterior semana.

Para que se refleje todo nuestro pesar nos basta con citar el nombre del que fue víctima de aquel suceso tristísimo: Emilio de Francisco, el reputado médico de Onís, nuestro querido amigo, perdió la existencia, consagrada a sus deberes profesionales, a consecuencia de uno de esos accidentes que consternan por lo inesperados y funestos.

Regresaba a Onís D. Emilio de Francisco, después de cumplir sus deberes de médico en el pueblo de Cien, del concejo de Amieva guiando la charret de que se servía para estos casos.

Al llegar al sitio denominado de “La Muñeca”, por su angostura, en la carretera de Castilla, una piedra de tres o cuatro libras bajó rodando por aquellas montañas y yendo a caer por una fatalidad que asusta por lo precisa, sobre la cabeza de D. Emilio de Francisco, que sin exhalar un ay perdió la existencia.

El criado que le acompañaba, lleno de terror y sin darse apenas cuenta de sus actos, condujo el cadáver de su protector a Precendi.

D. Emilio de Francisco, contaba 30 años de edad y tenía dos hijos, a los cuales idolatraba.

La fatal y triste noticia llegó a Cangas de Onís poco después de acaecida, llenando de consternación y tristeza todos los corazones, porque D. Emilio de Francisco, por su talento, por su modestia, por su carácter franco y su caballeroso comportamiento, gozaba de generales simpatías, porque sin pecar de exagerados, podemos decir que como nadie poseía el don de gentes.

Esquela de Emilio de Francisco Fernandez, publicada en El Auseva.

En la noche del sábado, todos los más respetables habitantes de Onís, se trasladaron al sitio en que se encontraba el cadáver, y era tanta y tan dolorosa la impresión que recibieran al encontrarse con él, que en casi todos los ojos asomaron lágrimas de dolor.

El entierro, verificado en Onís el lunes siguiente, fue una imponente y grandiosa manifestación en que resaltaba de modo elocuente el más vivo sufrimiento.

¡Dios dé cristiana resignación a los atribulados padres de nuestro amigo, a su digna y amantísima esposa, para soportar tan tremenda y sensible pérdida!

¡Que Dios haya acogido en su seno el alma de Emilio, muerto en el ejercicio de sus sacratísimos deberes![7]

Sepultura de Emilio de Francisco Fernández y de su hijo Emilio de Francisco Álvarez en el cementerio de Benia de Onís.

“AQUÍ YACE EL | SR. D. EMILIO DE FRANCISCO | Y FERNÁNDEZ | DOCTOR EN MEDICINA Y CIRUJÍA | NATURAL DE BOVIA DE ARRIBA | MÉDICO TITULAR DE ONÍS | FALLECIÓ EL DÍA 11 DE JULIO | DEL AÑO 1896 | A LOS 30 AÑOS DE EDAD | D. EMILIO DE FRAN.CO ÁLVAREZ | 8 DE FEBRERO 1896 | 13 DE JUNIO 1920 | SU DESCONSOLADA FAMILIA | LES CONSAGRA ESTE RECUERDO”.

Su madre, María Fernández Gutiérrez, y su esposa, Celestina Álvarez, encontrarían consuelo en la persona de su hermano y tío, respectivamente, Pedro Fernández Gutiérrez, al que acompañaban durante la temporada invernal en su residencia de Granada, donde ejercía el cargo de doctoral de la catedral[8].

De los hijos del matrimonio, Ramón seguiría la carrera de Medicina convirtiéndose en un reputado médico en el concejo de Cangas de Onís. De ideas republicanas, sería represaliado tras la Guerra Civil Española, estando preso en la cárcel gallega de Celanova. Purificación de Francisco Álvarez se casará en Ávila con José Tomé Bustillo, hijo de José Tomé, alcalde de dicha ciudad. En Ávila falleció el 14 de enero de 1975, a los 80 años. Serán los padres del sacerdote José Tomé de Francisco, Pepito. Emilio fallecerá joven, a los 24 años, y está enterrado junto a su padre en el cementerio parroquial de Santa Eulalia de Onís.


[1] Ramón de Francisco Remis falleció en Bobia de Arriba (Onís) el 7 de abril de 1909, a los 69 años de edad. Su esquela fue publicada en El Auseva, Cangas de Onís, 17 de abril de 1909, año XIX, núm. 942, p. 2. Desconozco si Emilio de Francisco Fernández tuvo algún hermano pero en la esquela fúnebre de su padre no aparece ningún hijo y tan solo una hija política, Celestina Álvarez, su viuda.

[2] Villoria, José María, “D. Emilio de F. Fernández : médico titular de Onís”, en El Auseva, Cangas de Onís, año IV, núm. 163, 20 de mayo de 1894, pp. 1-2. Carta fechada el 15 de mayo de 1894. Hay un expediente de un alumno de la Facultad de Medicina a nombre de Emilio de Francisco Hernández (en vez de Fernández) que pudiera ser de nuestro biografiado. La fecha de formación es 1884, cuando contaba 18 años. Código de referencia: ES.28079.AHN//UNIVERSIDADES,5565,Exp.18 Universidad Central. Facultad de Ciencias (Madrid). [Pares]

[3] El Auseva, Cangas de Onís, año III, núm. 107, 30 de abril de 1893, p. 3.

[4] Íd., núm. 101, 19 de marzo de 1893, p. 3.

[5] Íd., año I, núm. 15, 26 de julio de 1891, p. 2.

[6] Íd., núm. 17, de 9 de agosto de 1891, p. 3.

[7] Íd., año VI, núm. 276, 19 de julio de 1896, p. 2. Los funerales por su eterno descanso se realizaron el 27 del mismo mes. La iglesia se quedó pequeña para contener la numerosa concurrencia, asistiendo representaciones de todos los pueblos y concejos limítrofes. El Auseva, Cangas de Onís, año VI, núm. 278, 2 de agosto de 1896, p. 2. La esquela que ilustra este artículo se publicó en la primera página de El Auseva (año VI, núm. 277) del 26 de julio de 1896.

[8] El Auseva, Cangas de Onís, año XIX, núm. 973, 20 de noviembre de 1909, p. 3.