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A pocos se le oculta que el pasado 4 de diciembre de 2024 la Unesco aprobó la declaración de la cultura sidrera asturiana como patrimonio inmaterial de la humanidad. La decisión, adoptada durante la 19.ª sesión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco, reconoce la singular relación que Asturias mantiene con su bebida regional. La candidatura subraya que «la cultura sidrera asturiana está formada por el conjunto de personas y colectivos que participan en el proceso de plantación del manzano, elaboración de la sidra, distribución y consumo, así como por quienes toman parte en prácticas culturales, conocimientos tradicionales, saberes, ritos y manifestaciones culturales que se transmiten de generación en generación».

Conviene entonces recordar que el 9 de septiembre de 1932, los diputados campesinos asturianos, Ángel Menéndez Suárez y  Ángel Sarmiento González, elevaron un ruego al ministro de Agricultura, Marcelino Domingo, solicitando la creación en Asturias de una estación pomológica, a semejanza de las estaciones naranjeras creadas en la zona levantina, dotadas con personal abundante y “con todos los medios necesarios para realizar una labor eficaz”.

La estación pomológica no sería una novedad en Asturias. Con anterioridad había existido una en Tiñana (Siero)[1], creada en 1911 a petición de varios productores asturianos de sidra para que se ocupase de todo cuanto se refería a la producción de manzana, fabricación de sidra y enseñanza de las prácticas modernas[2]. Desaparecerá en 1924, al aplicarse lo dispuesto en el artículo 22 de la Ley de Presupuestos de 1923 que establecía la obligatoriedad de la propiedad del Estado de los terrenos y edificios de los establecimientos agrícolas oficiales[3]. En Asturias, además de la pomológica, existían varios en esta situación: las estaciones de agricultura general de Cangas de Onís y Cangas de Tineo; los campos de experimentación de Infiesto y Barcia y las estaciones de industrias derivadas de la leche de Arenas de Cabrales y Nava[4].

La Diputación provincial de Oviedo solicitó al Estado que continuase atendiendo al sostenimiento de estos establecimientos agrícolas pues los ayuntamientos carecían de medios económicos para adquirir los terrenos y edificios[5] y como su petición no fue atendida el 7 de marzo de 1925 la reitera, aunque modificada, indicando la necesidad de sostener los mencionados campos de experimentación y las estaciones de Arenas de Cabrales y Nava[6]. En cuanto a la estación pomológica, dice que “no responde a su finalidad por el sitio de su emplazamiento y por carecer de las debidas instalaciones para la fabricación de la sidra, debiendo ser trasladada a la estación de Nava, pueblo mejor situado, con instalaciones apropiadas para difundir la enseñanza de este ramo de la riqueza tan importante de Asturias”[7]. En alguna medida, la Estación de Agricultura General de Nava asumió las competencias de la Estación pomológica de Tiñana, pues en 1932 se dice que también “es sidrera”.

Volvamos al ruego de los diputados asturianos. Sarmiento y Menéndez señalan la importancia para la región asturiana de la producción de manzana y fabricación de sidra que constituyen un valioso elemento para el sostenimiento del pueblo asturiano y su economía, que pierde anualmente muchos millones de pesetas por no dedicar a esta riqueza la atención que merece.

La estación pomológica que proponen estaría “dedicada a la obtención de variedades de manzana para mesa y para sidra, y a proporcionarla a los labradores; a defender los métodos racionales de poda y de limpieza y de cuidados de las plantaciones de manzana; a combatir las enfermedades de las mismas que causan todos los años daños considerables, especialmente el pulgón del manzano; a estudiar tipos fijos de sidra natural e intervenir en la obtención de mercados para estos productos, organizando la propaganda y dando normas para la presentación y envases”.

Igualmente, impartiría enseñanza, “dando cursillos intensivos sobre injertos, podas, plantaciones, etc., siendo su labor eminentemente práctica, organizando campañas para combatir las enfermedades en las diversas partes de la provincia y teniendo personal experto para acudir a realizar podas, injertos, etc., en cualquier lugar de la región en que lo requieren las organizaciones agrícolas”. A su vez, organizaría “viveros en las zonas manzaneras de la provincia, que serán las elegidas con preferencia para las enseñanzas” y publicaría con frecuencia “folletos y hojas divulgadoras, a fin de hacer llegar a todas partes la eficacia de la Estación” pomológica[8].

Veinte días después, el Ministerio de Agricultura contesta al ruego de los diputados asturianos, ofreciendo la misma solución que la Diputación proponía en 1925: “según informe de la Dirección General de Agricultura, que desde luego es de gran interés el sostenimiento en  Asturias de una Estación de Pomología, al objeto de llenar los fines que se proponen, existiendo la Estación de Agricultura General de Nava, que al mismo tiempo es Sidrera, se ha oficiado a su Ingeniero Director, para que manifieste las reformas que serían necesario introducir para que este Centro desarrolle la labor que se desea con el mayor grado de eficiencia”[9].

Desconozco el alcance y resultado de la gestión, pero era evidente la necesidad que tenía Asturias de una estación pomológica moderna y eficaz. Tal es así, que el 3 de julio de 1948, casi dieciséis años después del ruego de Menéndez y Sarmiento, la Diputación provincial de Asturias aprueba el proyecto y presupuesto para la construcción de una Estación Pomológica y Granja-Escuela Agropecuaria en Villaviciosa[10].

En 1948, Asturias tiene 7.000 hectáreas de pomaradas, con más de millón y medio de manzanos que producen en años de buena cosecha unos setenta millones de kilogramos, de los que se consumen en fresco, en el mercado asturiano y nacional, unos quince millones, industrializándose el resto que alcanza un valor anual de 275 millones de pesetas. Hay más de dos mil lagares rústicos e industrializados, doce industrias dedicadas a la fabricación de sidra champanizada (una no despreciable fuente de divisas para el Estado español) y diez a la elaboración de dulce de manzana[11]. Y sin embargo, no existía ni un modesto centro que se dedicase al estudio de los problemas del cultivo de la manzana y de sus productos derivados y al fomento de una rama tan importante de la economía regional, por lo que la creación de una estación pomológica era apremiante, inaplazable, como bien habían visto en 1932 Ángel Sarmiento González y Ángel Menéndez Suarez, aunque su posición minoritaria en las Cortes constituyentes de la Segunda República Española y la convocatoria de elecciones en octubre de 1933, con el consiguiente cese en sus cargos de diputados que no pudieron revalidar, determinaron que una iniciativa tan necesaria para Asturias no lograse la debida concreción.


[1] Fernández Riera, Macrino, “La estación pomológica de Tiñana”, en La Nueva España, 30 de mayo de 2006.

[2] En palabras del ingeniero jefe de la Sección Agronómica de Oviedo, su creación sería de gran utilidad “para estudiar todos los problemas referentes al cultivo del manzano, influencia de abonos, enfermedades y medio de combatirlas, eficacia de los distintos procedimientos para cambiar la producción alterna en continua, clasificando las innumerables variedades que hoy existen para propagar las mejores, según los terrenos y climas, instalando a su vez una sidrería modelo para crear tipos fijos que siendo fáciles de conservar, permitan la exportación, dando con ello gran impulso a esta industria”. Gaceta de Madrid, núm. 202, 21 de julio de 1911, pp. 275-276. Real orden de 17 de julio.

[3] Íd., núm. 82, 23 de marzo de 1923, p. 1013.

[4] Biblioteca Virtual de Prensa Histórica (en adelante BVPH), La Voz de Asturias, año III, núm. 603, 24 de marzo de 1925, p. 7.

[5] En la sesión del 21 de mayo de 1924. BVPH, Boletín Oficial de la Provincia de Oviedo, núm. 166, 22 de julio de 1924, p. 3.

[6] La Estación de Arenas de Cabrales cubría ampliamente con sus ingresos los gastos de funcionamiento y en ella se daba “una enseñanza superior en todo lo concerniente a la fabricación del queso y manteca, a numerosos alumnos del concejo y limítrofes; también se halla establecida la enseñanza ambulante, divulgada prácticamente por el maestro quesero que todos los veranos se traslada a los pueblos de los puertos de Cabrales con dicha finalidad”. La estación de Nava, aunque no había podido cumplir todos sus fines por carecer del material necesario para la fabricación de quesos y mantecas, sí cumplió los relativos a la mejora de las razas de ganados y cultivos regionales; además se habían invertido 300.000 pesetas en edificaciones que quedarían para los propietarios de los terrenos, “pudiendo ser utilizados sus servicios por disponer de un verdadero palacio construido para ello”. Las estaciones de agricultura general de Cangas de Onís y Cangas de Tineo deben ser suprimidas; la primera por carecer de las instalaciones precisas, aunque el arriendo de los terrenos era muy módico. La segunda por la excesiva renta que no se correspondía con su rendimiento. Se propuso la conversión de ambas en campos de experimentación con parada de sementales.

[7] BVPH, La Voz de Asturias, año III, núm. 603, 24 de marzo de 1925, p. 7.

[8] Congreso de los Diputados, legislatura 1931-1933, Diario de sesiones de las Cortes Constituyentes, núm. 233, 9 de septiembre de 1932, p. 8728.

[9] Congreso de los Diputados, ES.28079.A.C.D.//P-01-000491-0862, Ruego formulado por Ángel Menéndez y Ángel Sarmiento al Ministerio de Agricultura sobre la creación en Asturias de una Estación pomológica y Contestación del Ministerio de Agricultura, Industria y Comercio, 29 septiembre 1932.

[10] Hemeroteca de Gijón, “Aprobación del proyecto y presupuesto para la construcción de una Estación Pomológica y Granja-Escuela Agropecuaria en Villaviciosa”, en Voluntad, año XII, núm. 3606, 6 de julio de 1948, p. 6.

[11] Ocampo Suárez-Valdés, Joaquín, “Del árbol a la botella: sidra ‘El Gaitero’, la internacionalización de una empresa familiar”, en Revista de Historia Industrial, núm. 57, año XXIV, 2015. También en: Hemeroteca de Gijón, “Asturias cosecha al año más de ochenta millones de kilos de manzanas”, en Voluntad, año XIII, núm. 3757, 9 de marzo de 1949, p. 4.