Etiquetas

, , ,

Hacia 1910.
Fotógrafo desconocido.
Col. Asociación Cultural Abamia. Cedida por América Labra Fernández (Corao)

La casa forestal de Fana se encontraba en la vega del mismo nombre situada en la Montaña de Covadonga, número 92 del Catálogo de montes de utilidad pública del Principado de Asturias.

Fue construida hacia 1885, como casa de los guardas del vivero establecido en Fana, siendo contemporánea de la proyectada en el monte Peloño (Ponga, Asturias)[1]. Los proyectos de ambas casas, del ingeniero de montes gijonés Ricardo Acebal del Cueto[2], estaban incluidos entre los trabajos asturianos que la Dirección general de Agricultura, Industria y Comercio presentó en la sección oficial de la Exposición Universal de Barcelona del año 1888, según el catálogo publicado por la Comisaría regia[3].

Ricardo Acebal se refiere al vivero en su artículo “Los trabajos de repoblación de la Montaña de Covadonga”[4] publicado en la Revista de Montes:

El vivero permanente de Fana, cuyo centro ocupa la Casa de Guardas, está cerrado de cárcaba y con una empalizada de madera fuera de la caldera o zanja de cerramiento. Todo él, a excepción de cuatro eras, dos al Oriente y dos al Occidente de la casa, sembradas de fresno las primeras y arce y pino las segundas, está poblado de roble con seis cacerillas en cada era, a diferencia de todos los demás [viveros] en que hay cinco, con lo cual resulta un poco más ancha la era. La bellota germinó con igualdad sin que se vea falta ninguna, y tienen los robles de 0m,25 a 0m,30 centímetros. El fresno no germinó; del pino se ven muy pocos ejemplares, y el arce, que está también en buen estado, alcanza unos 0m,50 de altura, así como los fresnos y chopos que, con el fin de hacer un seto vivo, se colocaron en el cierre y parecen asegurados.

Tampoco en este vivero se ha hecho uso del riego, pues en aquella altura los rocíos son fuertes y el sol no hiere el suelo con mucha intensidad a causa de la humedad de la atmósfera[5].

El vivero estaba relacionado con el proyecto de repoblación de la Montaña de Covadonga, una de cuyas etapas se inició en 1882  y concluyó en el otoño de 1884: Hecho el replanteo de la Casa de Guardas y viveros definitivos en el raso denominado de Fana, punto céntrico de la montaña, el más conveniente, no solo para los efectos de la vigilancia, sino porque facilita el traslado de las plantas a los puntos en donde sucesivamente se vayan fijando…[6]

Marceliano Fernández Vallina, Carrandi, sobreguarda de montes y hombre de confianza de Pedro Pidal en el Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, fue durante mucho tiempo el encargado de la casa. En junio de 1936 se autorizó a Aquilino Torre, guarda de la Comisaría de Parques Nacionales, a residir en la casa forestal de Fana en las épocas de mayor afluencia de turistas. Suponemos que el inmediato inicio de la Guerra Civil Española dejaría sin efectos prácticos esta autorización.

Existe otra fotografía, de mejor calidad, realizada por William Selkirk hacia el año 1894, en cuyo anverso figura manuscrito: The montain guards house at Tarna (sic). Es el registro número 38559 del catálogo fotográfico del Muséu del Pueblu d’Asturies, correspondiente al álbum de William Selkirk. La persona que se ve en el centro de la fotografía es Marceliano Carrandi.


[1] Acebal del Cueto, Ricardo, Proyecto Casa de Guardas para el Monte Peloño, Madrid, Imp. de Moreno y Rojas, [S.l.] : [s.n.] , 1885.

[2] Fue nombrado ingeniero jefe del Distrito Forestal de Asturias en el año 1886, ascendido a inspector general en 1909 y designado presidente del Consejo Forestal en 1915. Amigo y colaborador de Eduardo Llanos Álvarez de las Asturias en la escuela que este fundó en Corao, bajo su atenta mirada se desarrolló el campo de experiencias agrícolas. El Auseva (Cangas de Onís, año XV, núm. 749, 5 de agosto de 1905, p. 2) dio cuenta de una conferencia agrícola, titulada “Ensayos de cultivos en Asturias con abonos químicos, en especial el Nitrato de sosa, con proyecciones luminosas”, que pronunció en el salón de sesiones del Ayuntamiento de Cangas de Onís: “Con elocuencia y maestría versó sobre la gran ventaja que, para el mejor y mayor desarrollo de las plantas, sin excepción, tiene, sobre todas las clases de abonos, el nitrato de sosa, probando este aserto con exhibiciones, por medio de proyecciones luminosas, de tres clases de plantaciones de cebollas, patatas, pimientos, trigo, maíz y remolacha, sembrados en distintos abonos en la granja agrícola de la escuela de Corao”. En un folleto de su autoría, titulado Abonos químicos : Cuántos? Cuándo? Cómo? (Gijón, Artes Gráficas, 1906), se recogen las diversas experiencias agrícolas realizadas en Asturias con estos abonos, incluyendo imágenes comparativas del resultado de las cosechas.

[3] El Carbayón, Oviedo, año XI, núm. 3379, 9 de enero de 1889, p. 1.

[4] Acebal del Cueto, Ricardo, Los trabajos de repoblación de la Montaña de Covadonga, en Revista de Montes, año IX, núms. 191, 193 y 194, correspondientes a los días 1º de enero y 1º y 15 de febrero de1885.

[5] Íd., núm. 194, pp. 88-89.

[6] Íd., núm. 193, p. 63.