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por Celso Diego Somoano (Cangas de Onís, 12 de septiembre de 2001)

El Museo Basilio Sobrecueva ha sido, desde su inicio, un espacio de encuentro, trabajo y ocio, asentado en un edificio expresamente reformado para tal museo. Se encuentra situado en el camino a Covadonga, entre los pueblos de La Riera y el mismo Covadonga, en el lugar conocido como Muñíu.

El objetivo de su fundación era, y sigue siendo, convertir el museo en una expresión viva y dinámica de todos los elementos culturales de esta zona oriental de Asturias, que tiene su epicentro en Cangas de Onís y Covadonga: historia, arte, oficios, vida.

Inaugurado este museo en el año 1995, tiene, como toda obra, un tiempo anterior de preparación y acomodo. Maximino Blanco del Dago, su fundador, arquitecto técnico, adapta una casa asturiana y sus dependencias, con un claro sentido práctico y de gran belleza, para la instalación museística. Y como preludio de esa su idea crece en el conocimiento de la temática y logra las más importantes muestras de esa cultura antigua: restos de los viejos alfares, joyas de relojes muy representativos, cuadros y dibujos, viejos libros que nos hablan de la zona estudiada, periódicos de la época primera de la prensa local, instrumentos de trabajo, etc.

Y antes de exponerlo, se empapa en ese conocimiento y lo muestra con conferencias, como la que pronuncia sobre la cerámica asturiana, ya el 24 de noviembre del año 1981, en el ciclo de conferencias sobre Asturias que organiza el Instituto de Cangas de Onís, con la colaboración del Ayuntamiento y Caja de Ahorros de Asturias.

En el verano de ese mismo año, se celebra en Cangas de Onís, una exposición de artesanía, sobre cerámica popular, organizada por la Delegación Provincial del Ministerio de Cultura y Ayuntamiento, exposición cuya coordinación corre a cargo del propio Maximino Blanco.

Completadas las obras realizadas en el edificio del museo y establecidas en él las secciones de cerámica, asturiana y de otros lugares de España, y de relojería (los relojes de Corao), y una sala con abundante documentación escrita y gráfica sobre los hechos y personas mas destacados de esta zona en los últimos cien años, se realiza la inauguración el día 2 de junio de 1995, estando presentes un grupo de amigos.

Después de la bendición del local, realizada por el abad del monasterio de Covadonga, el cronista de Cangas de Onís hizo la presentación del museo, explicando que nace «de la iniciativa privada de Maximino Blanco del Dago, que cada día nos sorprende con una nueva actividad cultural, un esfuerzo en lograr recuperar lo viejo, que tenga fuerza artística y en exponerlo y manifestarlo, al servicio de los demás.»

Pocos días más tarde, quedó abierto al público el Museo, y se fue completando con nuevas adquisiciones.

Hasta el día tres de septiembre del año 1996, ya había sido visitado por mas de 5.000 personas. Ese día se inaugura en él, la exposición permanente sobre Covadonga, y Javier González Santos, profesor titular de Arte de la Universidad de Oviedo, y comisario de la exposición, pronuncia un breve discurso en el que destaca que «todos los indicios arqueológicos y la crítica histórica de los documentos más antiguos referidos a Covadonga indican que éste fue siempre un paraje sagrado, ya desde tiempos precristianos.» Y continúa diciendo: «Con esta exposición permanente se pretende mostrar de un modo claro y resumido la historia de Covadonga, no sólo la de sus certezas históricas, sino también la del origen y el por qué de sus leyendas.»

Javier González Santos, Miguel Ángel Villoria y Maxi Blanco del Dago

Finalizó la presentación con un deseo: «Espero que con esta exposición el Museo Basilio Sobrecueva, se consolide definitivamente como un hito inexcusable en el circuito turístico Covadonga–Picos de Europa». Asisten a la inauguración, entre otras personalidades, Miguel Ángel Villoria, alcalde de Cangas de Onís, Emilio Marcos Vallaure, director del Museo de Bellas Artes de Asturias, Joaquín Manzanares, cronista de Asturias, los arquitectos Jorge Hevia y Cosme Cuenca, y Joaquín López, director del Museo Etnográfico del Pueblo de Asturias. Este mismo año 1996, Maximino Blanco del Dago, arquitecto técnico y director del Museo Basilio Sobrecueva, es elegido asturiano del mes de septiembre, por el periódico «La Nueva España» que premia así su labor y entrega en pro de la cultura asturiana. El acto de entrega de tal distinción se realizó en Oviedo el día 18 de septiembre.

En el año 1997, los días 2, 3 y 4 de mayo, tiene lugar en el museo un importante acontecimiento de carácter nacional, el II Congreso anual de la Asociación de Ceramología, con un apretado programa, que comienza con una conferencia sobre «La industrialización de la cerámica española. La loza estampada en el norte de España», y las siguientes ponencias: La loza estampada en Asturias, por Marcos Buelga, del Museo de Bellas Artes de Asturias; La loza estampada en el País Vasco y Navarra, por Celia Rodríguez; Fondos de loza estampada del Museo Arqueológico y Etnográfico Vasco, por Maite Jiménez, y Sargadelos: Una experiencia arte-industria, por Andrés Varela.

En el foro abierto de la tarde, se trataron los temas siguientes: Notas acerca de la Ibero Tanagra, por Antonio Perla; La loza estampada en Alcora, por Eladio Grangel; Fondos de loza estampada del Museo Nacional de Cerámica, por Jaume Coll Conesa; Influencia de la loza estampada en la cerámica de Manises, por Josep Pérez Camps: La loza preindustrial en Asturias por Francisco Crabiffose Cuesta; La cerámica en las excavaciones del Monasterio de Villanueva, en Cangas de Onís por Otilia Requejo Pagés; La cerámica en las excavaciones de Foncalada (monumento civil prerrománico de Oviedo), por Rogelio Estrada; Cerámica y ceramistas catalanes, de principios del siglo XX, por Carmen Ríu de Martín; Estructura de las exposiciones permanentes en los Museos de cerámica popular, por Emili Torner, y La loza industrial de Cantabria, siglos XVIII y XIX, por Javier Bolado. A continuación, con la presencia de la directora general de Cultura, Trinidad Rodríguez, tuvo lugar la inauguración de la Exposición sobre Cerámica Asturiana que quedará permanentemente en el museo.

Al día siguiente, 3 de mayo se realiza una visita a Faro, una de las pocas alfarerías de Asturias que quedan en activo, y en Oviedo se visitan las salas dedicadas a la loza de San Claudio y la Asturiana de Gijón, en el Museo de Bellas Artes. Finalmente ese día se celebra la asamblea de la Asociación de Ceramología. El día 4 domingo, se visita Covadonga y los Lagos.

En este congreso surge la idea de crear una escuela de alfarería, donde tanto niños en edad escolar, como jóvenes, y no tan jóvenes, pudieran acercarse al mundo del barro, y conocer el proceso íntegro, que antiguamente se seguía en los alfares asturianos. La escuela que funcionaría todo el año, contaría con ocho tornos altos, de pié, y cuatro de mano, así como un horno tradicional. Los encargados de impartir las clases serían alfareros de Faro. Este pensamiento de Maximino Blanco del Dago se cumplirá a partir del año siguiente, 1998.

Curso de cerámica en el Museo Basilio Sobrecueva

Durante todo el año 1999 se dieron cursos de cerámica, patrocinados por el INEM, en la especialidad de Alfarero-Ceramista, dirigidos por Maximino Blanco del Dago, actuando de monitor Nacho Artime Vega, alfarero de Faro. Al final de los cursos, viajaron los alumnos y sus directores a la Feria de la Cerámica de Zamora (24 de junio).

En este mismo año el museo, presentó una exposición de su cerámica en Agropec, en un marco privilegiado, el Stand de Cementos Tudela Veguín (Feria de Muestras de Asturias). Con esta muestra, el Museo Basilio Sobrecueva expone por primera vez sus fondos fuera de sus instalaciones, constituyendo un rotundo éxito.

En el año 2000 se celebró, entre otros cursos, el de Alfarero-Ceramista, patrocinado por la Cruz Roja, para discapacitados físicos, dando la opción a las personas carentes del graduado escolar, para poder obtenerlo con dicho curso. Fue director del curso el del museo y monitores del mismo Nacho y Vanessa Artime Vega. Al igual que en el año anterior los asistentes a los curso viajaron a la Feria de Cerámica de Zamora, con su director y monitores.

El museo además de su riqueza ceramista, posee una gran riqueza bibliográfica, particularmente sobre Covadonga y Cangas de Onís y su comarca, con especial atención a la Historia, Arte, Etnografía, y Folklore; una valiosa hemeroteca, con periódicos locales como son El Auseva, El Orden, El Aldeano, Covadonga en sus distintas etapas, El Fielato, y otros; una sección de relojería, con especial atención a los relojes de Corao (de Basilio Sobrecueva, de los hermanos Miyar) sin descartar nuevas adquisiciones, entre las que destaca un excepcional reloj fabricado por Neira, el cura de Ladrido, en el año 1802; fotografías, cuadros, bellos dibujos de Roberto Frassinelli, medallas e imágenes, reunido todo en una labor callada pero con un Maximino Blanco inasequible al desaliento.

La obra artística y cultural de Blanco del Dago, no se limita a la construcción y actividad del museo. Formado en Madrid, en la Escuela de Arquitectos Técnicos, desarrolla su trabajo durante los años 1985 a 1995 como inspector de rehabilitación de viviendas del oriente de Asturias. Con estudio particular desde el año 1978, con oficina en Cangas de Onís, se ha especializado en rehabilitación de monumentos histórico-artísticos tales como el palacio de Labra en Cangas de Onís, la casona de San Antonio en Ribadesella, la casa Fernández del Cueto y Noriega en Coraín (Cangas de Onís), la casa de los Quesada en Coviella (Cangas de Onís), la casa de los Tejuca en La Riera (Cangas de Onís), y construyendo y rehabilitando gran número de hoteles rurales, casas de aldea y viviendas de la zona oriental de Asturias.