Etiquetas

, , ,

Vamos a rectificar un gazapo que se nos deslizó en la biografía de Francisco Pendás González, publicada en El prófugo. Fue mi primu Tato, uno de los mejores guías turísticos de Asturias, quien me hizo ver la equivocación, pues en la página 81 mencionamos a Antonio Pérez Pimentel como médico. A veces la palabra doctor es sinónimo de médico, pero no en esta ocasión. En efecto, aunque frecuentemente se le cita como doctor Pimentel, no lo era en Medicina sino en Filosofía y Letras (obtuvo el premio extraordinario el 29 de enero de 1909; véase su tesis Fonética samskrita, Madrid, G. López del Horno, 1909).

Antonio Pérez Pimentel con la toga de doctor en Filosofía y Letras

Aprovechamos también las noticias aparecidas en prensa los últimos días, referentes al cierre y reapertura del emblemático Mirador del Fitu, para recordar su figura. En su día, Patricio Adúriz, cronista de Gijón, le dedicó una serie de artículos en el diario El Comercio (publicados los días 11, 18, y 25 de agosto; 1, 8, 15 y 22 de septiembre de 1985). Nosotros lo hacemos con la necrológica publicada en El Popular (año XI, núm. 477, 3 de julio de 1930, p. 3) de Cangas de Onís, tomada de dicho periódico gijonés.

* * *

Fallece en Madrid el doctor Pimentel

Cuando nos disponíamos a acusar recibo de la edición de Asturias Automovilista para este año, nos sorprende nuestro querido colega El Comercio, de Gijón, con la dolorosa noticia del fallecimiento de este bondadosísimo amigo nuestro, cuya breve enfermedad ignorábamos.

El citado diario gijonés, del que era el finado entusiasta colaborador, da cuenta en los siguientes términos del sensible acontecimiento:

“A las once y media de la mañana de hoy (día 30 del pasado junio) dejó de existir, después de varios días de dolencia, que no se creyó tuviera tanta gravedad, el catedrático de francés del Instituto de Jovellanos, de Gijón, don Antonio Pérez Pimentel, que se encontraba en Madrid como juez de las oposiciones a las cátedras de francés de los nuevos Institutos femeninos de Madrid y Barcelona.

Hace unos días sintió una indisposición que le obligó a guardar cama, y cuando se disponían su señora, doña Luisa Catrain, dama gijonesa, que se había trasladado a la corte con su esposo, con motivo de dichas oposiciones, y varios amigos, a esperar a que el doctor Pimentel pudiera trasladarse a Gijón para convalecer, surgió una rápida complicación que en pocas horas acabó con la vida del distinguido catedrático, cuyo cadáver será inhumado mañana en el cementerio del Este.

Muchas familias asturianas, residentes en Madrid, al conocer la triste noticia se trasladaron a la casa mortuoria, calle de Espoz y Mina, núm. 23, 2.o, para ponerse a disposición de la señora del finado, que se encuentra inconsolable.

También concurrieron a testimoniar su pésame el Tribunal de oposiciones, del que formaba parte el doctor Pimentel, y muchos catedráticos.

En cuanto llegó a nuestra redacción la tristísima noticia, que nos afectó profundamente, pues desconocíamos que el bondadosísimo don Antonio Pérez Pimentel estuviera enfermo, la fijamos en nuestros transparentes, causando la fatal nueva sincero sentimiento, recibiendo muchos testimonios de pésame las hermanas políticas del finado, señoritas Josefa y Flora Catrain y demás deudos aquí residentes.

En el Instituto de Jovellanos y en el Club de Regatas se izaron las respectivas banderas a media asta en señal de duelo.

Puede decirse que en Gijón causó general sentimiento la inesperada muerte del doctor Pimentel, que tanto ha laborado por el turismo asturiano, dando ejemplo de amor a esta tierra nuestra, aunque de ella no era el finado, realizando verdaderos sacrificios y tomándose muchas molestias y preocupaciones con un desinterés grande.

Construcción del mirador del Fitu, 19 de julio de 1927. Subidos en la plataforma podemos ver al doctor Pimentel, en compañía de otras dos personas. Foto Vallado. Reproducida en la p. 58 de El mirador del Fito, de Antonio Pérez Pimentel.

La obra ya terminada. Vemos al doctor Pimentel (con traje oscuro), en compañía de otras personas.
Detalle de la imagen anterior.

Su famosa obra Asturias, paraíso del turista, su iniciativa, llena de actividad para erigir el Mirador del Fito, y las anuales publicaciones que hacía para guía de turistas y automovilistas, representan una labor de entusiasmo y de paciencia digna, de merecida loanza.

Popularísimo en toda Asturias, pues no había región de la provincia donde su nombre no sonara a algo muy querido y familiar, deja su verdadero vacío en ese orden de actividad incesante por la propaganda de nuestro Principado.

Caricatura del doctor Pimentel realizada por Fernando Cienfuegos en el año 1926

Sencillo en el fondo, no obstante su atuendo verbalista, bonísimo en extremo, incapaz de una acción que no fuera noble, cariñoso en el hogar, siendo un modelo de esposos, caballero en todo y ciudadano ejemplarísimo, baja el doctor Pimentel a la tumba entre el pesar de cuantos le conocían, que eran casi todos los asturianos. Y paga su tributo a la Muerte a los cincuenta y seis años de edad, cuando aún podía continuar su labor entusiasta, siempre pródiga y beneficiosa para el interés general.

En el orden docente, era de aquellos catedráticos que ejercían su misión de un modo práctico y agradable. Cuantos con él estudiaron francés, le recuerdan con gran afecto y cariño, ensalzando sus méritos como pedagogo. Poseía muchos conocimientos clásicos filológicos y su cultura general era evidente.”

El Popular, que desde hace varios años sostenía con el doctor Pimentel relaciones de afectuosa amistad, dolorosamente impresionado por la inesperada pérdida de tan bondadoso amigo, envía un cordialísimo pésame por la irreparable desgracia a su afligida viuda, la distinguida señora gijonesa doña Luisa Catrain, muy especialmente, y a todos sus deudos en general.

* * *

Antonio Pérez Pimentel fue un gran publicista, en especial de todo lo relacionado con el turismo, con el automovilismo y con la enseñanza del idioma francés. Es autor de obras como el anuario Asturias automovilista; Itinerario Gijón-Oviedo (Gijón, 1924); Itinerario Gijón-Covadonga por la ruta más pintoresca (Gijón, 1924); El mirador del Fito (Gijón, 1927); Quince días en Asturias : guía ilustrada del viajero (s.l., 1928) y, sobre todo, Asturias, paraíso del turista (Covadonga, 1925), su obra más popular y una estupenda guía de viaje, profusamente ilustrada por los mejores fotógrafos de la región.