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Pedro Alonso Muriedas fue un emigrante cántabro a Cuba, donde se dedicó al comercio. Junto a Tiburcio Gómez Cuerno formó una sociedad mercantil colectiva que giraba en la plaza de La Habana bajo la razón social “Gómez y Alonso”, dedicada al ramo de maderas y demás materiales de construcción[1]. En el año 1904 tenía un taller de madera en el número 10 de la calle Cristina. Cuatro años después figura como socio comanditario de la firma “Gancedo y Crespo, S. en C.” en el giro de maderas y materiales de construcción, fundada por Enrique Gancedo Toca, gerente de la misma junto a Bernardino Crespo Naveda; otros socios comanditarios eran Bernabé Toca Campuzano y Pedro Ruiz Cueto, mientras que Isidro Soler Echevarría era socio industrial. Estaba establecida en Calzada de Concha, número 3[2].

Fue vocal de la directiva de la Sociedad Montañesa de Beneficencia, al menos, entre los años 1901 y 1907[3].

En 1912, leemos que salió para España en el trasatlántico de la Compañía Hamburguesa Americana Kronprinzessin Cecilie[4]. Desconozco si fue el viaje de su retorno definitivo a España, pero ya en 1909 figura en la relación de personas con licencia de armas de la provincia de Santander, siendo vecino de la capital. Lo mismo ocurre en 1913. Cinco años después, el 20 de mayo de 1918, se lo menciona en una escritura que pasó ante Baldomero Suárez Coronas, notario de Cangas de Onís, como “casado, del comercio y vecino de Soto”. En este lugar del concejo, va a construir una casa representativa de la arquitectura indiana y “cuya hechura, al menos en lo que respecta a la decoración de sus aleros de madera, la ponen en relación con el chalé rural alpino, evidenciando asimismo un cierto nexo con lo pintoresco. En efecto, además de los miradores, llama la atención la guardamalleta o lambrequín (faja de perfil recortado en madera) que pende de los aleros”[5].

La escuela de Soto de Cangas

En la sesión ordinaria del Ayuntamiento de Cangas de Onís, del 21 de noviembre de 1922, se aprobó el dictamen de “los señores González Sánchez y Suero” en relación a la instancia de los vecinos de Soto de Cangas pidiendo se delimite el terreno en que ha de construirse la Casa-Escuela proyectada en el sitio de La Tejera. El informe proponía la cesión de todo el terreno comunal en dicho sitio. En la sesión del 30 de enero de 1923, se instó del Ministerio de Instrucción pública “la construcción de un edificio escuela unitaria en el pueblo de Soto de Cangas, acogiéndose a los preceptos del R. D. de 17 de diciembre último, ofreciendo al Estado: solar para el emplazamiento del edificio y campo de recreo para los niños asistentes a las clases; metálico hasta la cantidad de 1.500 pesetas; materiales acopiados al pie de la obra, importando los ya existentes 2.056,70 pesetas; los metros cúbicos de piedra necesarios para toda la fábrica de mampostería del edificio, igualmente que los de arena precisa para las mezclas y hormigones, y arrastre de todos los materiales marcando como distancia máxima la estación más inmediata del tranvía de Arriondas a Covadonga[6]”.

Leídos los oficios de la Dirección General de primera enseñanza interesando se completasen los expedientes de construcción de las escuelas de Soto de Cangas y Onao, en la sesión de Ayuntamiento del día 13 de marzo de 1923 se acordó remitir el plano de los respectivos solares y se insistió en la absoluta necesidad de la construcción de dichos edificios “toda vez que los locales en que actualmente se presta la enseñanza en ambos pueblos son locales incapaces y carentes de las condiciones que las vigentes disposiciones legales sobre la materia exigen para los mismos.[7]

No he encontrado información que avale la participación económica de Pedro Alonso Muriedas en la construcción del edificio de la escuela de Soto de Cangas. De todos modos, vemos que el Ayuntamiento ofreció al Estado dinero y materiales por lo que es muy probable que tanto él como el resto de vecinos contribuyesen, ya fuese con dinero o trabajo, a la edificación de una escuela muy necesaria y demandada por el vecindario. Confirma esta idea el acuerdo del Ayuntamiento de Cangas de Onís sobre “reconocimiento de un crédito por 1.500 pesetas a favor del vecino o vecinos de Soto de Cangas, que depositen dicha cantidad por cuenta del Ayuntamiento para construcción del edificio escolar de aquel distrito”[8].

En 1927, el Ayuntamiento ordenó al celador de Soto de Cangas que trasladase la escuela al nuevo edificio[9]. La escuela de Soto de Cangas había sido declarada permanente en el año 1912[10].

El puente de Soto de Cangas

Por el contrario, queda probado que construyó sobre el río Deva (o Covadonga), en el pueblo de Soto de Cangas, un puente de hormigón armado porque en 1933 Constantino González y González, alcalde del Ayuntamiento de Cangas de Onís, solicitó a la Delegación de los Servicios Hidráulicos del Miño, en nombre y representación del mismo, su legalización así como la concesión de los terrenos de dominio público ocupados por dichas obras. Había sido donado por Pedro Alonso Muriedas al Ayuntamiento para el uso y servicio público.

El puente fue ejecutado de acuerdo con el proyecto redactado por el ingeniero de Caminos Leonardo García Ovies y reunía, según constaba en el informe del ingeniero encargado de supervisar la construcción al objeto de legalizarla, “las debidas condiciones de resistencia”, por lo que propuso la aprobación del proyecto y legalización de las obras ejecutadas. Se encuentra frente al kilómetro 1,400 de la carretera de Soto de Cangas a Covadonga, en el barrio llamado de La Balsa, emplazado en el mismo punto en donde lo estaba un antiguo puente de madera y consta de un solo tramo de 13,80 metros de luz y 4 metros de ancho total, correspondiendo 2.60 al camino de rodadura y el resto, o sea 1,40, a los dos andenes laterales[11].

El puente anterior, que se inauguró oficialmente en abril de 1909, fue “construido a expensas del municipio y vecinos de dicho pueblo”[12]. Este puente, a pesar de su “sólida construcción”, estaba en mal estado y fue reemplazado por el de hormigón armado entre el 1 de marzo de 1933, cuando el ingeniero García Ovies firma el expediente para su construcción y el 23 de julio de 1934, fecha del acta de reconocimiento final. Los terrenos de dominio público necesarios para las obras y solicitados por el Ayuntamiento también fueron concedidos y quedó este obligado a conservar las obras del puente en buen estado, bajo su responsabilidad[13].

En el blog Casonas de Indianos, leemos que su esposa era originaria de la zona de Soto de Cangas y que a su regreso de América construyó la casa, financiando algunas obras públicas en el pueblo, además del puente: la escuela, el muro sobre el río y el lavadero. A la espera de otras noticias, es indudable la contribución de Pedro Alonso Muriedas al mejoramiento del lugar de su residencia. En 1928, cuando solicita permiso al Ayuntamiento para reparaciones en su casa también lo pide para hacerlas “en el pórtico de la capilla de S. Andrés”[14].


[1] Diario de la Marina, La Habana, año LXI, núm. 81, 5 de abril de 1900, p. 2.

[2] Machado, Bruno Javier, Orujo de memorias : Presencia e impronta de la emigración cántabra a Cuba, Vigo, Grupo de Comunicación Galicia en el Mundo, 2009, pp. 118 y 95.

[3] Diario de la Marina, La Habana, año LXII, núm. 55, 5 de marzo de 1901, p. 3; año LXIV,  núm. 53, 3 de marzo de 1903, p. 4; año LXVI, núm. 57, 8 de marzo de 1905, p. 2.

[4] Diario de la Marina, La Habana, año LXXIII, núm. 119, 20 de mayo de 1912, p. 4.

[5] Gran Atlas del Principado de Asturias, tomo 8, artículo “Cangas de Onís”, p. 146.

[6] En la misma sesión se instó del ministerio la construcción de la escuela de Onao, en similares condiciones.

[7] En esta sesión, el alcalde José González Sánchez, propuso la construcción del edificio de las escuelas graduadas de Cangas de Onís y de otros dos edificios de escuelas unitarias en la villa de Mestas de Con y en el pueblo de Narciandi.

[8] Ayuntamiento de Cangas de Onís, actas del pleno, libro 3º, sesión del día 12 de enero de 1926.

[9] El Popular, Cangas de Onís, año VIII, núm. 333, 29 de septiembre de 1927.

[10] El Aldeano, año I, núm. 4, 15 de abril de 1912, p. 3.

[11] Boletín Oficial de la Provincia de Oviedo, núm. 137, 13 de junio de 1933, p. 3.

[12] El Auseva, Cangas de Onís, 17 de abril de 1909, año XIX, núm. 942, p. 3.

[13] Boletín Oficial de la Provincia de Oviedo, núm. 100, 27 de abril de 1935, p. 1.

[14] Ayuntamiento de Cangas de Onís, actas de la Comisión Permanente, libro 3º, sesión del día 14 de junio de 1928.