Todo oniense sabe que la mayor población del concejo de Onís es Madrid. Desde tiempos inmemoriales los naturales de Onís han emigrado a la Villa y Corte donde constituyeron un numeroso y destacado grupo vinculado al comercio que supo elevarse, mediante la educación, a otras esferas de la vida pública y social. Creo no confundirme si digo que la familia más relevante de esta emigración es la de los Pellico donde destacan, entre otros, Manuel, Ildefonso, Francisco y Sebastián Pellico Paniagua[1]. En la colección del Museo Nacional del Prado se custodia un óleo del pintor José María Méndez y Andrés titulado Ildefonso Pellico y Paniagua y su familia en el que se puede ver al matrimonio formado por Ildefonso y María Molinillo con sus tres hijos, Ramón[2], Andrés y Alfonso. Una investigación sobre los Pellico del siglo XIX engrandecería el acervo cultural del concejo de Onís.
Traemos hoy aquí, aprovechando un ligero apunte biográfico realizado por Benito Carriedo y publicado en El Auseva, a uno de esos destacados naturales de Onís nacidos en Madrid. Se trata de Celestino Pellico Sarro quien fuese, entre otras muchas cosas, presidente del Centro de Asturianos de Madrid. La fotografía que presentamos, procedente del periódico, es de muy escasa calidad, pero no tengo otra.

D. Celestino Pellico
Entusiasta de Asturias, como dice un cronista de Madrid, muchas personas con razón sobrada consideran asturiano de pura raza al Sr. don Celestino Pellico y Sarro, cumplido caballero, modelo de padres de familia y nobilísimos sentimientos.
Sus padres D. Francisco[3] y D.ª María, naturales de Onís, llegaron a realizar una fortuna que heredó nuestro biografiado y de la cual posee alguna parte en estos concejos.
Por esta circunstancia y por la de haber sido nombrado recientemente presidente del Centro de Asturianos en Madrid, aparece hoy el retrato del distinguido asturiano en El Auseva, órgano independiente de estos pueblos del Oriente.
¿Quién llama vanidad –como dice el aludido cronista madrileño– a la satisfacción que recibe el hombre admirando el fruto del bien que ejerce al recibir el premio que sus semejantes le otorgan? Por ventura un hombre franco modestísimo e ilustrado como el Sr. D. Celestino Pellico y Sarro ¿no ha de ser merecedor de nuestro homenaje, si en él reconoce la colonia asturiana suficiencia, entendimiento y habilidad para dirigir a nuestros compatriotas? Porque el Sr. Pellico no milite en algún partido que le dé derecho sobre los demás ¿no han de estar los más altos y los más bajos sometidos a su dirección, cuando la opinión pública, el periódico y el sufragio del voto le aclama presidente del Centro de Asturianos, que es lo mismo que decir director de la colonia asturiana en Madrid? Nuestros paisanos cuando eligen al que ha de ser alma de nuestra colonia, suman los méritos que cada cual ha hecho y los que más pesan, los que más valen, son los que se tienen en cuenta para aclamar al hombre y cederle el puesto que de derecho le corresponde.
Al ser nombrado presidente D. Celestino Pellico, se resistió tenazmente a aceptar este honor, y tuvo que someter su voluntad a la imposición de la fuerza, que le constituyeron el voto unánime y el aplauso general.
Estudió en uno de los institutos de segunda enseñanza de la Corte, en la Escuela de Montes, en la Facultad de Ciencias, en la Escuela superior de Arquitectura[4] y en otros establecimientos docentes, distinguiéndose siempre por su aplicación, y adquiriendo vastos conocimientos científicos que por su modestia y ocupaciones particulares no pudo en algún tiempo demostrar públicamente.
Miembro de la Liga de Contribuyentes, socio muy antiguo del Círculo de la Unión Mercantil e Industrial, protector y de mérito del Ateneo Taquigráfico de Madrid, periodista, propietario, miembro de la Sociedad de Beneficencia Asturiana, tesorero de la Institución Filológica y Estenográfica de España, primer vicepresidente de la Asociación Taquigráfica Española y presidente efectivo por unanimidad del Centro de Asturianos de Madrid, se ha hecho acreedor al respeto y aprecio de las muchas personas que nos honramos con su amistad, y a la fama que en la Corte goza de amigo consecuente y de procedimientos caritativos y desinteresados que le valen siempre la satisfacción de ejercer el bien en pro de las clases desheredadas.
D. Celestino Pellico y Sarro forma actualmente parte de una comisión nombrada por la colonia asturiana de la Corte, para gestionar el pronto restablecimiento de nuestra zona militar y del juzgado de esta villa [Cangas de Onís], en la cual toman parte nuestro biografiado en representación de nuestros paisanos residentes en Madrid, D. Federico Ortiz y López en la de este pueblo y nuestro amigo D. Manuel Jubes en nombre de la prensa asturiana.
Por las manifestaciones expuestas, hemos creído de gran oportunidad publicar el retrato y algunos ligeros datos de la biografía del que hoy aparece en nuestro periódico, de quien esperamos mucho en estos concejos, siempre que de él necesitemos para que coadyuve a cuantas empresas acometamos todos para el engrandecimiento y prosperidad de esta villa y sus contornos.
Benito Carriedo
Publicado en El Auseva, Cangas de Onís, año IV, núm. 162, 13 de mayo de 1894, p. 1.
* * *
Celestino Pellico Sarro nació en Madrid, de familia oriunda de Benia de Onís. Alejandro Salmean, director de Asturias la revista del Centro Asturiano de Madrid en el momento de su fallecimiento, le dedicó una necrología en la que leemos que Pellico fue presidente del mismo entre los años 1894 y 1896 sustituyendo a otro popular asturiano, Pedro Niembro Sierra. Con anterioridad “había desempeñado diferentes cargos con gran actividad y competencia”. Dice que era muy popular en Madrid y que disfrutó de una fama como pocos en el barrio de La Latina, donde estuvo durante muchos años al frente de importantes industrias. Hombre “de grandes iniciativas, de nobleza e independencia de carácter” contribuyó al fecundo desarrollo industrial de los barrios bajos madrileños, como habían hecho antes sus antepasados[5]. Falleció en la capital de España en enero de 1914. Dejó un hijo, Francisco Pellico, casado con Dolores Alemán.
[1] De todos ellos se encuentra documentación en el Archivo Histórico Nacional. Véase el Portal de Archivos Españoles (PARES) https://pares.cultura.gob.es/inicio.html José Luis Pérez de Castro publicó la “Relación de los méritos, grados, ejercicios literarios y servicios del licenciado don Sebastián Pellico de Paniagua, abogado de los Reales Consejos” en Autobiografías de asturianos de los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX, tomo IV (O-P-Q-R), Oviedo, Real Instituto de Estudios Asturianos, 2008, pp. 81- 85. La relación es del 12 de octubre de 1830.
[2] Existe cierta confusión que con los datos que manejo no soy capaz de despejar sobre un Ramón Pellico al que se menciona generalmente como Ramón Pellico Paniagua y en otras ocasiones, las menos, como Ramón Pellico Molinillo. Desconozco si fue hermano o hijo de Ildefonso Pellico pero en todo caso fue uno de los más relevantes ingenieros de minas de España en el siglo XIX y director de la Escuela Especial de Ingenieros de Minas entre 1860 y 1862, entre otros muchos e importantes desempeños. Se menciona en la Gaceta de Medicina Zoológica (año XXVII, núm. 16, 15 de agosto de 1903, p. 272) que Ramón Pellico Molinillo (aludido como director de la Escuela de Ingenieros de Minas y consejero de Sanidad) fue el padre de Ramón Pellico Ramos (Madrid, 1872), veterinario, escritor taurino (con los seudónimos Ramón de la Corte y Fray Victorio), individuo de número de la Academia Internacional de Ciencias Médicas, vocal de la comisión del Ministerio de Agricultura para la reforma del reglamento de Policía Sanitaria, redactor de El Progreso Agrícola y Pecuario y de la Gaceta de Medicina Zoológica…
[3] Francisco Pellico Moro, fallecido en Oviedo el 10 de septiembre de 1861. Diario oficial de avisos de Madrid, 19 de octubre de 1861, p. 2.
[4] La revista Arquitectura y construcción (Barcelona, febrero de 1914) publicó una gacetilla en la que dice: “Ha fallecido en Madrid el distinguido arquitecto D. Celestino Pellico y Sarro.”
[5] Salmeán, Alejandro, «Don Celestino Pellico y Sarro», en Asturias : revista ilustrada del Centro Asturiano, Madrid, año XXXI, núm. 343, febrero de 1914, p. 29.