Etiquetas

,

En los Picos de Europa, junto a los lagos Enol y La Ercina y a más de mil metros de altitud, hubo durante casi siglo y medio minas de manganeso. Hoy apenas quedan las escombreras y una recreación histórica para consumo turístico. Entre 1844 y los primeros años de la década de 1970 pasaron por allí vidrieros asturianos y franceses, un armador de Amberes, ingenieros de Yorkshire y empresarios españoles de la autarquía. Durante la etapa inglesa, el mineral bajaba de la montaña por un cable aéreo de seis kilómetros hasta Covadonga y seguía en tranvía hasta el puerto de Ribadesella, rumbo a Inglaterra.

En la conferencia «Una aproximación a las minas de Buferrera», Paco Pantín recorre las tres etapas de esa historia: la hispano-franco-belga (1844–1893), la inglesa (1893–1932) y la española (1933–1981). Habla de sus protagonistas, como Ramón Labra Valle, el hombre del Café de Labra en Cangas de Onís, y de las difíciles circunstancias vitales de los mineros. También trata de las mujeres que partían el mineral a mano, de los burros y carros de bueyes que lo transportaban y de la huella que la explotación dejó en los ríos y los lagos. Es una ocasión para descubrir un pasado industrial poco conocido en uno de los paisajes más emblemáticos de Asturias.

La conferencia tendrá lugar el día 26 de octubre de 2026, a las 6 de la tarde, en el centro de educación de adultos (Cepa Oriente Interior) ubicado en la tercera planta del Edificio de Servicios Múltiples (donde está el Hogar del Jubilado), en la plaza Camila Beceña de Cangas de Onís. La entrada es libre hasta completar el aforo.