Etiquetas

El jurado de los premios de historia y poesía que convoca el Organismo Autónomo Local de Cultura de Talavera de la Reina ha concedido el XXIV Premio de Historia de Talavera de la Reina y su Antigua Tierra «Fernando Jiménez de Gregorio» 2019 a José Manuel Trespando Corredera por la obra Los Duques de Estrada en Talavera de la Reina – La Casa de Villatoya. El premio está dotado con 4.500 euros y el libro será publicado en la colección de historia «Padre Juan de Mariana».

3pando
José Manuel Trespando Corredera. Fotografía: Javier González Caso

José Manuel Trespando Corredera (La Riera de Covadonga, 1959) es miembro fundador de la Asociación de Genealogía Hispana (Hispagen) de la que fue secretario. Ha publicado Apresamiento de un escribano (Madrid, 2005), donde recupera los padrones de moneda forera del concejo de Cangas de Onís de los años 1650 y 1656; Padrones de hidalguía de Cangas de Onís (Corao, Asociación Cultural Abamia, 2009), transcripción anotada de estas importantes fuentes documentales; Cangueses en Granada (Corao, Asociación Cultural Abamia – Ayuntamiento de Cangas de Onís, 2012), una monografía sobre la emigración canguesa a la ciudad andaluza que entronca con la toma de Granada y el final de la Reconquista; y La Casa de Soto : el linaje olvidado de Cangas de Onís (Corao, Ayuntamiento de Cangas de Onís – Sociedad Perriniana de Corao, 2017), un estudio genealógico de los miembros del linaje Soto, en el que revela la extensa urdimbre familiar de esta Casa con solar en Soto de Cangas que, a la par que la Reconquista, se fue desplazando hacia el sur de la península dejando desperdigados por la geografía española viejos caserones que aún conservan en sus fachadas los blasones de lo que antaño fue muestra de su poder y nobleza.

Trespando es vecino de Talavera de la Reina y con la obra premiada, Los Duques de Estrada en Talavera de la Reina – La Casa de Villatoya, vincula su lugar de residencia y su concejo natal, en el que los Duque de Estrada eran patronos de la capilla de Santa Cruz y tenían el derecho de presentación del curato de la parroquia de Santa María de Cangas de Onís y la participación en la provisión del de San Martín de Grazanes. Fernando Duque de Estrada fue nombrado conde de la Vega del Sella por el rey Felipe IV el 31 de diciembre de 1647.

* * *

Prólogo al libro Los Duque de Estrada en Talavera de la Reina : La casa de Villatoya

Los Duque de Estrada en Talavera de la Reina : La casa de Villatoya, obra de José Manuel Trespando Corredera, galardonada con el XXIV Premio de Historia de Talavera de la Reina y su Antigua Tierra “Fernando Jiménez de Gregorio”, es una puerta abierta al pasado, a personajes olvidados e historias postergadas que, no obstante, dieron forma al alma talaverana engarzándola en el proceso medieval de recuperación y colonización de territorios que estaban en poder de los musulmanes. 

Los más antiguos y señalados linajes de Asturias concurrieron con sus armas y vasallos en las guerras de conquista de los reyes cristianos y fueron recompensados con honores, cargos y propiedades que los vincularon a las tierras recobradas, fundando mayorazgos y casas nobiliarias que aún perduran. Las armas de una de estas familias, la de los Duque de Estrada, blasonan el palacio de Villatoya y por fuerza habían de llamar la atención de José Manuel Trespando, genealogista, vecino de Talavera de la Reina y natural del concejo asturiano de Cangas de Onís donde los Duque de Estrada tuvieron importante casa solariega.

Acordes con el desplazamiento hacia el sur de los reinos cristianos de la península, estos linajes fueron estableciéndose en nuevos territorios, moviéndose a la par que se modificaban las fronteras y, así, encontramos a los Duque de Estrada asentados en tierras palentinas y burgalesas. De las montañas de Burgos vino la casa de Estrada a echar raíces en Talavera de la Reina y a su estudio dedica el autor este trabajo, un relato pormenorizado de personajes y lugares característicos de la villa, que permite imaginarnos cruzando la desaparecida puerta del río Tajo para adentrarse en Talavera y asistir a las ceremonias religiosas de la familia en monumentos tan representativos como el monasterio de Santa Catalina, donde tenía enterramiento privilegiado en su capilla mayor; el convento de la Trinidad, en el que poseía patronato perpetuo por haber contribuido a su construcción, o las iglesias de San Miguel y Santa María la Mayor.

El entronque de los Estrada con dinastías de rancio abolengo como los Manrique, Meneses de Toledo, Pacheco… les permitió fortalecer su posición en Talavera de la Reina donde estas ejercían los cargos y oficios que gobernaban el poder local, y les procuró títulos nobiliarios como los marquesados de Lanzarote y Villatoya. El servicio a la Corona les reportó el reconocimiento como caballeros de las órdenes de Alcántara, Santiago o Calatrava, destacando algunos miembros relevantes como Fernán Duque de Estrada, persona de confianza de los Reyes Católicos que lo nombraron embajador en Francia, jugando un importantísimo papel en las conferencias que pusieron fin a la segunda guerra de Nápoles, lo que le valió ser enviado a Inglaterra para negociar el matrimonio de la infanta Catalina de Aragón con el príncipe de Gales, Arturo Tudor, siendo luego designado embajador en dicho reino.

La casa de Estrada tiene uno de sus solares principales en Cangas de Onís y conviene señalar, someramente, algunos detalles dignos de mención, tanto por su preeminencia en las tierras vinculadas al origen del reino de Asturias, como por ser la cuna de los condes de la Vega del Sella, rama que se entrecruza en el siglo XVII con la línea talaverana del linaje.

El viejo torreón de la Prida, construcción del siglo XIII perteneciente a la familia Caso, pasó a los Duque de Estrada al contraer matrimonio María Fernández de Caso y Nava con el capitán Fernando de Estrada, entroncando así ambas estirpes, cuyos sucesores serían distinguidos en 1647 con el título de condes de la Vega del Sella, en la persona de Fernando Duque de Estrada Eguino. Esta casa fuerte, que sufrió destrozos en el año 1810 cuando las tropas españolas al mando de Salvador Escandón y Antayo cercaron en Cangas de Onís a las fuerzas napoleónicas, fue vivienda temporal de los condes hasta las primeras décadas del siglo XX. Con el torreón de la Prida, los Caso aportaron a los Estrada el coto de Tornín, también llamado coto de la Vega del Sella, con jurisdicción civil y criminal y el derecho de pesca en el río Sella desde el puente de los Grazos hasta el viejo puente románico de Cangas de Onís. 

El dominio de la casa de Estrada en este concejo ha quedado históricamente reflejado en el desempeño de numerosos cargos públicos como alferazgos, oficios de regimiento y escribanías. Y en el ejercicio de patronatos y derechos de presentación en varias iglesias del concejo: el patronato de la capilla de Santa Cruz, reedificada por el rey Favila en el año 737, de la que los condes de la Vega del Sella fueron propietarios hasta la Guerra Civil española cuando fue destruida; el de la iglesia de Santa María de la O de Villaverde; la participación en la provisión del párroco de San Martín de Grazanes y el patronato y derecho de presentación del curato de Santa María de Cangas de Onís, cuya vieja iglesia parroquial aún conserva en su presbiterio el escudo de armas de los Caso y una inscripción del año 1522 que menciona la construcción de su capilla mayor por Gonzalo Fernández de Caso, y su esposa Mayor de Nava, derecho que pasó a la casa de Estrada, y se pretendía compartido por los abades del santuario de Covadonga y del monasterio de San Pedro de Villanueva, y que dio lugar a un largo y ruidoso pleito dictándose durante el siglo XVI diversas sentencias contradictorias para concluir fallando definitivamente a favor de los Estrada en el año 1582. Los abades de Villanueva retomaron el pleito en ocasiones posteriores pero al desaparecer la institución durante la desamortización nadie sostuvo los derechos del monasterio pasando íntegros a los condes, que aún ejercieron dicho patronato en el año 1927 cuando el conde de la Vega del Sella, por entonces el prestigioso arqueólogo e historiador Ricardo Duque de Estrada, presentó al nuevo párroco.

José Manuel Trespando Corredera (La Riera de Covadonga, 1959) es ingeniero y un prolífico genealogista. Miembro fundador de Hispagen (Asociación de Genealogía Hispana), de la que fue secretario, este es su quinto libro. Ha publicado Apresamiento de un escribano (Madrid, 2005), donde estudia la querella presentada contra Gonzalo de Teleña, escribano del número y de ayuntamiento de Cangas de Onís que nos ha permitido conocer los padrones de moneda forera del concejo en los años 1650 y 1656 y la conexión canguesa con la localidad palentina de Villada; Padrones de hidalguía de Cangas de Onís (Corao, 2009), transcripción anotada de estas fuentes documentales, indispensables para todo aquel que quiera conocer sus ancestros y aproximarse a la historia local; Cangueses en Granada (Los ganapanes) (Corao, 2012), un análisis sobre la emigración canguesa a la ciudad andaluza que entronca con la toma de Granada y el final de la Reconquista y La Casa de Soto : el linaje olvidado de Cangas de Onís (Corao, 2017), en el que recoge la expansión de esta estirpe a lo largo de la geografía hispana, peninsular y americana, y ofrece un pormenorizado examen de las ramas asturianas.

Con sus investigaciones genealógicas, José Manuel Trespando realiza una diligente contribución para el análisis de antiguos movimientos migratorios que influyeron en la vertebración de España y rinde un homenaje a tantos españoles emigrantes, asentados en nuevos lugares que honran con su apego, trabajo y conocimiento, como es su caso con este estudio sobre la casa de Estrada en Talavera de la Reina, que es de desear constituya una valiosa herramienta de consulta al servicio de los historiadores por su riqueza documental y bibliográfica.

Francisco José Pantín Fernández
Corao (Abamia, Cangas de Onís), 9 de febrero de 2020